Varios ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) han mostrado su malestar con Rusia por aumentar sus exportaciones de “oro negro”, después de que el grupo cerrase las espitas para apoyar los precios del crudo.
“Estamos hartos del apoyo de palabra, necesitamos apoyo físico de los países no pertenecientes a la OPEP”, clamó en Viena el ministro de Energía de Qatar, Abdulá Bin Hamad al-Atiyah, sobre las promesas de Moscú de reducir su producción para apoyar al grupo petrolero.
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Rusia ha superado por primera vez, desde la caída de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), a Arabia Saudí como el primer exportador mundial de petróleo, al alcanzar los 7,4 millones de barriles diarios (mbd) vendidos al exterior, por los 7 mbd que facturó Riad al extranjero en el segundo trimestre de 2009.
La OPEP redujo a principios de año en 4,2 mbd el volumen de extracción que tenía el grupo en septiembre de 2008 para apuntalar el valor del petróleo, en un momento de caída de la demanda por la crisis.
Ese recorte hizo que el precio del petróleo rebotase de un mínimo de menos de 35 dólares (por barril) en diciembre del año pasado hasta rozar los 75 dólares en agosto, antes de moderarse algo y situarse en torno a los 70 dólares en los últimos días.
En la reunión de Orán (Argelia) de diciembre pasado, en la que se sancionaron los recortes de producción del grupo, el viceprimer ministro ruso, Igor Sechin, que acudió como observador, prometió apoyar los esfuerzos de la organización y reducir el bombeo ruso en 320.000 bd.
Pero Rusia no sólo no ha cumplido con lo prometido, sino que por el contrario, ha aumentado su producción y, sobre todo, sus exportaciones, uno de los puntos más sensibles de la OPEP.
Desde agosto de 2008, la producción de crudo aumentó en Rusia casi el 1,5 por ciento, hasta los 9,97 mbd, mientras que las exportaciones crecieron casi un 6 por ciento, según los datos del Ministerio ruso de Energía.
“Estamos viendo cosas extrañas, como que algunos países incrementen su producción al mismo tiempo que apoyan las decisiones de la OPEP”, dijo Al-Atiyah en clara alusión a Moscú
Rusia no ha sido invitada a esta reunión de la OPEP, y el pasado junio se suspendió “por razones técnicas” un seminario entre la organización petrolera y Moscú.
Preguntado si la OPEP debería invitar a Rusia como observador a esta reunión de la organización, el ministro qatarí dio un claro “no” como respuesta.
Asimismo, su homólogo de Argelia, Chakib Jelil, cuestionado por qué no han sido invitados esta vez los competidores de la OPEP, como Rusia, se limitó a responder: “¿No están invitados?, ¿Deberíamos invitarlos?. Yo estoy dispuesto a invitar a la gente que esté dispuesta a ayudarnos”.
Aún así, otros miembros de la OPEP han estrechado sus relaciones con Rusia, entre ellos Venezuela, cuyo presidente, Hugo Chávez, visita estos días Moscú, acompañado de su ministro del Petróleo, Rafael Ramírez, que aparentemente, según señalaron fuentes diplomáticas en Viena, no participará en la conferencia de la OPEP.