Camisa caqui, pantalón gris y una gorra negra con el águila imperial romana bordada en el centro: así es el uniforme de la Guardia Nacional Italiana, un grupo de ciudadanos voluntarios, organizados por el Movimientos Social Italiano-Derecha (MSI-DN), que fue lanzado este fin de semana en Milán.
Los cerca de 2.000 voluntarios que comenzarán a vigilar las calles italianas afirman que están dispuestos a colaborar con la policía y aseguran estar amparados por una nueva ley que está próxima a entrar en vigencia, que autorizaría la realización de rondas ciudadanas para “salvaguardar la integridad nacional”.
La nueva figura ha generado tensión en el país, que en los últimos años ha sufrido la exacerbación de la xenofobia y el racismo, alimentados por un gobierno conservador que le ha dado fuerza legal al trato severo para con las minorías e indocumentados.
Muchos temen que esta guardia, que ha adoptado mucho del imaginario de los grupos de choque de Mussolini —incluyendo el tradicional saludo con el brazo extendido—, se convierta en focos de violencia racial. Por eso, la fiscalía de Milán anunció ayer la apertura de una investigación preliminar a las “rondas negras”.
Entre los promotores del proyecto figura el político Gaetano Saya, líder del ultraderechista Partido Nacionalista Italiano (PNI), quien enfrentó un juicio en 2004, según los medios de comunicación del país, por difundir a través de una página web “ideas fundadas en la superioridad y el odio racial”.