La juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha enviado este lunes a prisión por delitos de terrorismo a los dos supuestos yihadistas detenidos el pasado viernes en Madrid y Barcelona, según han informado fuentes jurídicas. Los arrestados, según el Ministerio del Interior, se encontraban plenamente integrados en la organización terrorista Estado Islámico y estaban dispuestos a atentar en España. Desde 2015, año en el que Interior elevó a 4 sobre un total de 5 el nivel de alerta antiterrorista, las fuerzas y cuerpos de seguridad han detenido a 163 yihadistas.
Los dos arrestados, de nacionalidad marroquí, seguían «puntualmente las instrucciones del ISIS y cumplimentaban sus manuales de actuación a la perfección», según Interior. Ambos tenían especial actividad en lo referente «al empleo de Internet y las redes sociales con el fin de radicalizar, captar y finalmente reclutar nuevos adeptos a su causa terrorista». Además, divulgaban «todo tipo de contenidos radicales y propagandísticos dirigidos a infundir terror en las sociedades occidentales».
Ambos encarcelados se caracterizaban, según los investigadores por su «individualismo y descentralización». Los dos formaban por sí mismos «células independientes pero coordinadas y coincidentes en sus fines», sostiene Interior. Según el ministerio dirigido por Juan Ignacio Zoido, estas células individuales son «potencialmente peligrosas, dirigidas y controladas por DAESH [acrónimo en árabe del Estado Islámico] y en estado de preactivación para la posible comisión de atentados terroristas en España».
Los dos detenidos habían publicitado su juramento de lealtad a la organización terrorista y se hallaban «en estado de total aislamiento», ya que circunscribían sus contactos con el exterior «al ámbito virtual a través de sus perfiles yihadistas radicales».