Denunció ante el juez ser víctima de una persecución política y alegó no haber contado con una defensa jurídica suficiente. “Yo enfrenté a las guerrillas. Ahora me quieren meter preso con esos guerrilleros”, dijo.
En Colombia le espera una condena de diez años y ocho meses por conformación y entrenamiento de grupos al margen de la ley. De acuerdo con investigaciones, el israelí estuvo al servicio de narcotraficantes colombianos en los 80; junto a ellos ayudó a crear comandos paramilitares.
Klein fue capturado en el aeropuerto Demodédovo, de Moscú, en agosto de 2007, cuando se disponía a viajar a Israel. Antes de escuchar la decisión del juez, expresó: “Mi extradición a Colombia es una sentencia de muerte”.