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Rusia y Occidente: sigue la tensión

Para la diplomacia de Moscú, las cosas parecen no terminar luego de la guerra relámpago en Georgia. Ahora la OTAN y el Vicepresidente norteamericano vuelven a emprender contra el Gobierno de Rusia.

03 de septiembre de 2008 - 04:13 p. m.
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Durante su visita por Azerbaiyán, Dick Cheney calificó de “invasión” la incursión de las tropas del Kremlin en territorio de Georgia durante el conflicto por la región separatista Osetia del Sur. Durante la rueda de prensa ofrecida, el Vicepresidente de George W. Bush también declaró que con su visita, Estados Unidos “envía un claro y simple mensaje para los pueblos de Azerbaiyán y de toda la región: Norteamérica tiene un profundo interés en el bienestar y seguridad de las gentes que habitan en la región”.

Las declaraciones de Cheney se produjeron durante la gira que realiza por el Cáucaso para visitar Azerbaiyán y Georgia, donde se reunirá con el presidente Mijaíl Saakashvili. En esa reunión también aprovechará para hacer oficial el anuncio de que Estados Unidos destinará 1.000 millones de dólares para la reconstrucción de Georgia, luego del conflicto con Rusia.

Por su parte, James Appathurai, portavoz de la OTAN, explicó en rueda de prensa que la organización multilateral estudiará en las próximas semanas la posibilidad de tener una mayor visibilidad en los países bálticos, en el contexto de la guerra relámpago entre Rusia y Georgia. Según Appathurai, los ministros de defensa de los 26 países miembros de la OTAN harán un intercambio informal de puntos de vista al respecto durante el Consejo que celebrarán entre el 18 y 19 de septiembre en Londres.

De otro lado, el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Kurt Volker, en una entrevista con el diario Financial Times, hizo un llamado a estar “mejor preparados” para defender a los aliados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) ante un eventual ataque, tras la incursión de Rusia en Georgia.

Entre tanto, el Gobierno ruso ordenó suspender todas sus operaciones consulares en Tbilisi, lo cual significa que no se aceptarán nuevas solicitudes de visas de ingreso a Rusia, una acción en respuesta a la ruptura de relaciones anunciada días antes por Georgia.

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