El presidente de Francia y candidato a la reelección, Nicolas Sarkozy, fue recibido este jueves con silbidos y abucheos en su visita a la localidad vascofrancesa de Bayona, donde tenía previsto reunirse con cargos locales y hacer declaraciones a la prensa.
El presidente francés llegó a Bayona este jueves procedente de una explotación agrícola de Itxasou, también en el País Vasco francés, donde entre otras cosas declaró que, pese a sus dificultades, «el acercamiento de los presos es deseable», al referirse a la reivindicación de los etarras encarcelados de estar cerca de sus lugares de origen.
En cuanto descendió del vehículo oficial en su segundo desplazamiento a la zona se pudieron oír gritos y abucheos por parte de decenas de opositores y militantes de la izquierda abertzale, que hicieron que se dirigiera directamente a un bar a la espera de que se calmara la situación.
Las fuerzas del orden se vieron obligadas a intervenir incluso con gases lacrimógenos en las cercanías de ese local, situado en el centro de Bayona, y según indicó este jueves el diario local «Sud Ouest», Sarkozy achacó este episodio a «la violencia de una minoría», entre la que incluyó a militantes del Partido Socialista (PS).
Max Brisson, integrante de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) y concejal en la alcaldía de Biarritz, consideró en declaraciones a Efe que lo sucedido ha sido «escandaloso» y lamentó que militantes socialistas «impidan hacer campaña» a Sarkozy de cara a las presidenciales de abril.
El presidente, según añadieron los medios locales, partió de Bayona hacia las 17.10 hora local (16.10 GMT) en dirección a Bruselas, y calificó de «anormal» que el Partido Socialista (PS) se haya manifestado junto a personas cercanas «a un movimiento terrorista», en referencia a ETA.
Asimismo, Sarkozy expresó sus dudas sobre si el candidato socialista y su principal rival, François Hollande, «desea que pueda hacer campaña de manera serena y republicana sobre todo el territorio».