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Siguen los bombardeos

El conflicto entre Rusia y Georgia se agrava. Moscú arreció la ofensiva militar, mientras las autoridades georgianas pedían un alto al fuego. Miles de personas huyen de las bombas.

10 de agosto de 2008 - 01:45 p. m.
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“Salven a los ancianos, los niños, los heridos antes de que los georgianos los exterminen. Saquen a los muertos de allí”, era el mensaje que Zalina Tedéieva, hasta hace poco profesora en la universidad de la capital de Osetia del Sur, quería lanzar al mundo. Ella, junto a miles de osetios, llegó a Vladikavkaz, la capital de la Osetia del Norte, huyendo de los cruentos combates.

Miles de personas están en la misma situación que Tedéieva. La república rusa de Osetia del Norte (habitada por la misma comunidad cultural que Osetia del Sur) se convirtió en zona bélica. Helicópteros militares llenan el aeropuerto de Vladikavkaz y columnas de carros blindados se desplazan por las carreteras y evocan el inicio de la década de los noventa, cuando la Unión Soviética se resquebrajaba y el Cáucaso era un foco de conflictos.

“Lo peor está por llegar, porque aún quedan muchas personas en los sótanos y en los bosques”, afirmaba Soslán Bagiáev, uno de los responsables de la acogida de refugiados. Según los organismos humanitarios, en los cuatro días que lleva el conflicto entre 2.000 y 5.000 habitantes de Osetia del Sur han huido de la guerra.

Visiblemente alterada, Madina Brikalovo, de 21 años, relata cómo una explosión le “arrancó la cabeza” a su vecina e hirió a la madre de ésta, una anciana octogenaria. “Fuimos a pedir que se llevaran a la muerta, pero nos dijeron que en el depósito de cadáveres no hay sitio porque hay miles de muertos. En todos los sótanos de Tsjinvali hay gente que espera que la saquen de ese infierno”, afirma.

“Los georgianos han destruido la sede del Gobierno, el Parlamento, las escuelas, los centros deportivos. Lo han hecho para que no podamos volver. Sus aviones han disparado sobre el edificio de los pacificadores. Ha sido un genocidio. Es peor que en Yugoslavia”, afirma Violeta Kokóieva, que compara al presidente Mijaíl Saakashvili con el serbobosnio Radovan Karadzic. Kokóieva trabajaba en el Parlamento y opina que Occidente no es consciente de su tragedia: “Confiábamos en el Consejo de Seguridad, pero el Consejo está del lado de los georgianos”. Se refieren al papel que Estados Unidos está tomando en el conflicto actual.

Ayer, justamente, éste país tenía previsto presentar una resolución en la que se califique como “inaceptable” la intervención rusa en Osetia del Sur.

Sin embargo, Europa pide prudencia pues hasta ahora la vía diplomática para buscar una salida al conflicto. El Consejo de Seguridad de la ONU renunció, en la tercera reunión que celebraba en menos de 48 horas, a la posibilidad de emitir un llamamiento conjunto al alto el fuego.

Mientras esto ocurre, las autoridades de Georgia pidieron formalmente el cese de las hostilidades a Moscú y afirmaron estar dispuestas a entablar conversaciones. Rusia, aunque admitió haber recibido la nota, asegura que no detendrá la ofensiva hasta que se produzca una retirada “completa e incondicional” de Georgia de Osetia del Sur.

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