Suecia no es el paraíso, pero es un país relativamente pacífico. A tal punto que en febrero pasado, cuando el presidente estadounidense Donald Trump dijo que algo había pasado allí, la gente se burló de él. No había pasado nada. Trump tuvo que salir a explicar que se refería a un reportaje difundido por Fox News sobre la inmigración en ese país.
Pero ayer, como si Trump lo hubiera vaticinado, algo pasó: un desconocido, a bordo de un camión, arrolló una multitud en Estocolmo y acabó con la vida de cuatro personas e hirió a otras 15. Aunque no ha sido confirmado, todo apunta a que se trata de un atentado terrorista.
Es la primera vez que esto ocurre en Suecia, pero la cuarta vez que ocurre en el continente europeo. Ya pasó en Niza, Berlín y Londres: un tipo cualquiera toma un auto y arremete contra una multitud, acabando con la vida de personas inocentes. En Niza fueron 84; en Berlín, 12, y en Londres, cuatro. Y ahora Estocolmo.
“Suecia fue atacada” y “todo apunta a un atentado terrorista”, dijo el primer ministro sueco, Stefan Lövfen. De acuerdo con las autoridades, un hombre joven, del que se tiene apenas una imagen, robó un camión de la cervecera sueca Spendrups luego de herir a su conductor.
Después condujo hasta el centro de Estocolmo y, a la altura de la calle Drottninggatan, la principal vía peatonal de la ciudad, arremetió contra la multitud, atropelló a varias personas y, finalmente, se estrelló contra la entrada de un almacén.
Un testigo le dijo al diario sueco Aftonbladet que el camión apareció “de la nada”. “No pude ver si alguien lo conducía, pero estaba fuera de control. Vi cómo atropellaba al menos a dos personas. Huí tan rápido como pude”, dijo.
Inicialmente se informó que el sospechoso había sido detenido, pero a las pocas horas se confirmó que no. El centro de la ciudad fue acordonado, el servicio de metro suspendido y todos los viajes en tren, desde y hacia Estocolmo, cancelados. El primer ministro Lövfen canceló un viaje que tenía a Gotemburgo para dirigirse de inmediato a la capital, a encabezar un consejo de seguridad extraordinario.
Sus vecinos, Finlandia y Noruega, reforzaron de inmediato su seguridad y la Unión Europea, en general, condenó el hecho. “Un ataque contra cualquier Estado miembro es un ataque contra todos”, expresó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
“Condenamos el ataque violento en Estocolmo hoy. Nuestra solidaridad está con las familias de todas las víctimas y todos los afectados y les deseamos una pronta recuperación”, afirmó en un comunicado el portavoz del secretario general de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric. “Esperamos que los responsables del ataque sean llevados a comparecer ante la justicia rápidamente”.
Pero, de fondo, lo ocurrido pone en evidencia de nuevo la dificultad que encarna evitar ataques como este, muchas veces perpetrados por personas inspiradas por el extremismo, aunque no vinculadas a él, que no estaban en el radar de las autoridades y para quienes un automóvil es suficiente para sembrar el terror.