Los suizos aprobaron el domingo en un referéndum una ley derivada de las medidas antiterroristas de la Unión Europea (UE), para endurecer las condiciones para adquirir algunas armas, según los resultados provisionales.
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Cerca de dos tercios de los electores de la Confederación (63,7%) aprobaron finalmente la reforma (contra 36,3% a favor del no), para una participación del 43,4%, según las cifras definitivas dadas por la agencia de prensa suiza Keystone-ATS.
Antes del plebiscito, el gobierno suizo había advertido a los electores que un rechazo de esta nueva legislación podría suponer una exclusión de la Confederación Helvética –que no es miembro de la UE– de los acuerdos europeos de Schengen y Dublín, a los que está asociada, ya que la Unión Europea endureció sus leyes sobre tenencia de armas en 2017, en respuesta a ataques como los ocurridos en París en 2015, y pidió a Suiza que introdujera reformas legales para adaptarse a ello, ante la facilidad de cruzar las fronteras entre el país centroeuropeo (al ser parte del área Schengen) y la UE.
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«Es una lástima que la población haya cedido al argumento del miedo con Schengen. Es un poco triste, pero aceptamos el resultado», dijo por su parte Olivia de Weck, vicepresidenta de ProTell, el lobby proarmas suizo que protagonizó una fuerte movilización contra la nueva legislación, en reacción a los resultados.
«Lo que prima es la democracia», subrayó de Weck. «Sabíamos que iba a ser difícil», agregó.
Según el centro de estudios Small Arms Survey de Ginebra, en 2017 había más de 2,3 millones de armas en manos de civiles, esto es, casi tres por cada diez habitantes, lo que sitúa a Suiza en 16ª posición de la clasificación mundial de número de armas por habitante.
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La nueva legislación no prevé que haya un registro central, pero impone la señalización de todos los elementos esenciales de un arma.
Clasifica las armas semiautomáticas que poseen un cargador de gran capacidad en la categoría de armas «prohibidas», pero los coleccionistas y practicantes de tiro deportivo aún podrán adquirirlas solicitando una «autorización excepcional».
Estos últimos deberán demostrar al cabo de cinco años y, más tarde, de diez, que siguen practicando tiro regularmente.