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Un golpe anunciado

Rusia recuerda el 20 aniversario del fallido golpe de Estado de 1991 contra Mijaíl Gorbachov.

19 de agosto de 2011 - 05:15 p. m.
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El 19 de agosto de 1991 una junta de altos cargos soviéticos anunció al mundo que Mijaíl Gorbachov había sido relevado de su cargo por enfermedad. Guennadi Yanáev, vicepresidente de la URSS, tomaría el poder junto con un Comité Estatal de Emergencia (GKChP, siglas en ruso). Los golpistas, apoyados por el jefe del KGB, Vladimir Kriuchkov, y el ministro de Defensa, Dimitri Yazov, sostuvieron que Gorbachov, de vacaciones en Crimea con toda su familia, era “incapaz de asumir sus funciones por motivos de salud”. Proclamaron el estado de excepción, restablecieron la censura e hicieron entrar los tanques en Moscú.

Los ciudadanos soviéticos no se sorprendieron al ver a miles de tanques tomándose las calles de la capital: hacía tiempo que circulaban rumores sobre un golpe de Estado contra la URSS. Gorbachov lanzó en 1985 la política de la perestroika (reconstrucción) y de la glásnost (transparencia), que abrió las puertas a la libertad y provocó los deseos de independencia por parte de las repúblicas de la Unión Soviética.

Desde hacía meses, Gorbachov se encontraba presionado por los conservadores del partido, que exigían una rectificación de sus políticas, y los demócratas, que reclamaban acelerar la vía de las reformas y las libertades. Para evitar el despedazamiento de la URSS, el presidente soviético aprobó la elaboración de un nuevo Tratado de la Unión, que concedió una gran autonomía a las Repúblicas, decisión que promovió el golpe.

La asonada, sin embargo, fracasó al tercer día por la resistencia popular pacífica liderada por el presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, Boris Yeltsin, quien encabezó la movilización desde Moscú, donde recibió el apoyo de miles de moscovitas y el de unidades militares. Los rusos también se movilizaron en Leningrado, la segunda ciudad del país y que no retomó el nombre de San Petersburgo hasta la llegada a la alcaldía del demócrata Anatoli Sobchak, cuyo consejero era Vladimir Putin.

El 21 de agosto, el golpe había fracasado. El 22, Gorbachov regresó a Moscú, pero se encontraba muy debilitado políticamente. Sofocada la asonada, la mañana del 23 de agosto el presidente ruso, Boris Yeltsin, firmó un decreto por el que suspendió las actividades del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Esa noche, millones de soviéticos vieron en las pantallas de sus televisores cómo los otrora todopoderosos funcionarios del Comité Central salían de sus oficinas abucheados e increpados por una muchedumbre.

Al día siguiente, Gorbachov renunciaba a la secretaría general del PCUS y Ucrania proclamaba su independencia, a la que seguirían las de las demás repúblicas de la URSS que para entonces aún no lo habían hecho. La suerte del partido que había gobernado durante siete decenios el país más grande del mundo estaba echada: el 6 de noviembre de 1991, en vísperas del 74 aniversario de la revolución bolchevique, Yeltsin ilegalizó el Partido Comunista de la Unión Soviética. Los instigadores del golpe fallido fueron detenidos tres días después de la intentona, y salvo Boris Pugo, que se suicidó el 22 de agosto, los otros fueron indultados por Yeltsin. Gorbachov dimitió seis meses después y la URSS quedó disuelta en diciembre de 1991.

Veinte años después

“La desintegración de la URSS fue una de las mayores catástrofes geopolíticas del siglo XX”, declaró Vladimir Putin cuando llegó a la presidencia de Rusia. Veinte años después, los acontecimientos que durante tres días mantuvieron en vilo al mundo y cambiaron la historia, tampoco tienen contentos a los rusos. Según una encuesta realizada por el Levada Center, sólo el 9% de los rusos lo consideran importante. Ello, explica el jefe del departamento de investigaciones sociopolíticas de dicho centro, Boris Dubin, obedece a “la insatisfacción por los resultados de la victoria obtenida en agosto de 1991”.

Gorbachov defendió esta semana su papel en los acontecimientos afirmando que su supuesta “debilidad” permitió evitar un derramamiento de sangre. También confesó que fue el presidente de EE.UU., George Bush, quien le advirtió sobre una tentativa de golpe y aseguró que dos décadas después no está contento con la evolución de su país. “Nos hacen falta elecciones honestas en Rusia”.

Cronología
1985
Marzo

Mijaíl Gorbachov se convierte en secretario general del Partido Comunista. Sus dos programas de reforma: glásnost (apertura, transparencia) y perestroika (reestructuración), se convertirán en los detonantes de la transformación de la URSS.

1989
Marzo a noviembre

Gorbachov retira las tropas soviéticas, finalizando una guerra de diez años. En agosto cae el muro de Berlín. En septiembre, Hungría abre sus puertas fronterizas hacia Occidente. En Checoslovaquia triunfa la revolución de terciopelo y Vaclav Havel asume como nuevo presidente.

1990

Ucrania, Armenia, Turkmenistán y Tayikistán se declaran soberanos. Asimismo los países bálticos. Los países occidentales aclaman a Gorbachov y el líder ruso obtiene el Premio Nobel de Paz. En Polonia, el líder sindicalista y reformista Lech Walesa gana las elecciones.

1991

Lituania, Letonia y Estonia se reafirman en realizar consultas para asegurar su independencia. En medio de decenas de revueltas en los países bálticos, se fragua una fallida conspiración para derrocar a Gorbachov. Comienza la desintegración del Partido Comunista.

1991
Septiembre a diciembre

Los países bálticos logran su independencia. Entre tanto, los ucranianos votan en un referendo por su independencia, llegando a sacar el Sí un 90% de los votos. El 25 de diciembre Gorbachov renuncia al poder y anuncia la disolución de la URSS.

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