Los manteles terminaron siendo un escenario clave en la cumbre de líderes de la Unión Europea (UE), que concluye el viernes en Bruselas, y que, en principio, buscaba llegar a un acuerdo sobre la financiación de la lucha contra el cambio climático.
Fue durante la cena de anoche que las principales tendencias ideológicas europeas (conservadores, liberales y socialistas) sostuvieron reuniones para definir a sus candidatos a los dos más altos cargos que crearía el Tratado de Lisboa: el presidente de la UE y el alto representante para la política exterior.
Aunque ya comienzan a sonar algunas candidaturas, como la de Tony Blair, ex premier británico, y Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo, la prensa europea asegura que los conservadores y socialistas han hecho un pacto de caballeros: la Presidencia para los primeros y la política exterior para los segundos.
Entre un plato y otro, los líderes del Partido Socialista Europeo han elaborado una lista de cinco candidatos para reemplazar a Javier Solana, quien actualmente maneja la política internacional de la UE. Los más opcionados son David Miliband, canciller del Reino Unido, y Frank-Walter Steinmeier, ex ministro de Exteriores alemán.
En las toldas del conservador Partido Popular Europeo, las miradas giran en torno a Juncker, aunque también han expresado su interés Jean Peter Balkenende, jefe del gobierno holandés y Felipe González, ex premier español.
Pero la última palabra la tiene la República Checa, que en los últimos días ha expresado sus dudas para ratificar el tratado que daría inicio a la competencia electoral.