El 40 por ciento de la población de Rusia, cerca de 57 millones de personas, consume una tasa superior de alcohol a la que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera tolerable, informó hoy el Ministerio de Sanidad ruso.
"Los problemas económicos, sociales y familiares que azotan a este país tienen su origen, principalmente, en el abuso del alcohol. Entre un 30 y un 40 por ciento de nuestra población bebe en exceso", señaló Yevgueni Briun, portavoz de esa cartera.
Según el funcionario, 2,7 millones de rusos, el 2 por ciento de la población, se someten a un tratamiento de rehabilitación.
El consumo medio de alcohol entre los rusos asciende a casi 18 litros al año, el doble de la cantidad máxima tolerada por la OMS.
El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ha reconocido en varias ocasiones que las restricciones de los últimos años en la producción, venta y publicidad de bebidas alcohólicas apenas han cambiado el panorama.
De poco ha servido también el endurecimiento de las sanciones contra quienes conducen en estado ebrio en las carreteras del país, donde recientemente se impuso la tolerancia cero con el alcohol.
El jefe del Kremlin ha insistido en que no se trata de promulgar una "ley seca", sino de adoptar medidas a largo plazo que acaben, de una vez por todas, con las malas costumbres de la población, que bebe más de dos mil millones de litros de alcohol anuales.
Según un informe de la ONU, uno de cada tres rusos muere por abuso de la bebida o por causas derivadas de su consumo, mientras que el alcohol está presente en un 80 por ciento de los asesinatos y un 40 por ciento de los suicidios.
Medvédev no ha sido el primer mandatario ruso en introducir medidas drásticas para paliar uno de los principales problemas de Rusia, donde el vodka es la bebida nacional.
En agosto de 1914, el zar Nicolás II impuso la primera "ley seca" de la historia de Rusia con el objetivo de dedicar la producción de alcohol a la cura de los heridos en la Primera Guerra Mundial.
El último dirigente de la extinta Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, lanzó nada más asumir el poder, en 1985, una campaña nacional contra el alcohol, pero tuvo una pésima acogida entre la población.