Cuadrillas de rescate continúan buscando a miles de sobrevivientes entre los escombros de escuelas y viviendas derribadas luego del peor sismo ocurrido en China en las últimas tres décadas, mientras la cifra de muertos superaba los 12.000 sólo en la provincia más afectada.
Obreros de grupos de rescate llegaron al epicentro del sismo, en el condado de Wenchuan, al norte de Chengdu, la capital provincial de Sichuan, luego que el terremoto de 7,9 destruyera áreas urbanas y aldeas montañosas.
Unos 50.000 policías y soldados fueron movilizados para colaborar en las tareas de rescate. Se cree que la cifra de muertos aumentará de manera drástica a medida que los grupos de rescate logren revisar entre los escombros de las poblaciones más castigadas por el terremoto.
Informes iniciales de soldados señalaron que habría apenas 2.300 sobrevivientes de una población de 9.000 en Yinxiu, una de las más afectadas.
Los residentes de Mianyang pasaron otra noche durmiendo a la intemperie, en medio de la lluvia, cubriéndose sólo con carpas plásticas cuyos extremos estaban atados al tronco de árboles. El gobierno ordenó a los pobladores que permanecieran fuera de sus hogares, ante el temor de que los cimientos se hayan agrietado, y emplazaron guardias de seguridad frente a edificios de apartamentos con el propósito de impedir el ingreso de sus habitantes.
En Mianyang había 3.629 muertos y se calculaba que 18.645 seguían sepultados bajo los escombros, según la agencia Xinhua. Se veían escasas luces en la ciudad de 700.000 habitantes. Los residentes comían y conversaban a la luz de las velas.
Las esperanzas de encontrar sobrevivientes menguaba con el paso de las horas. Sólo 58 personas fueron extraídas con vida de entre los escombros de edificios derrumbados en el área afectada por el terremoto, dijo Zhang Hongwei, vocero de la Oficina Sismológica de China, en declaraciones a Xinhua. En un distrito, 80% de los edificios resultaron destruidos.