La esperanza llenó las calles de Jartum este viernes, tras el acuerdo alcanzado por el poder y los líderes de los manifestantes para establecer una instancia de transición en Sudán, tras meses de tensiones.
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Cientos de personas salieron a las calles de la capital, manifestando su alegría y exclamando: «¡La sangre de los mártires no corrió en vano!», en alusión a las víctimas de la represión de las manifestaciones.
Tras dos noches de negociaciones, el Consejo Militar -en el poder desde que el presidente Omar Al Bashir fue destituido el 11 de abril- y los líderes del movimiento de protesta acordaron instaurar una presidencia alterna para la instancia que se encargará de dirigir la transición política del país durante tres años.
Este era el principal punto de discordia, que derivó en un bloqueo de las discusiones en mayo.
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La tensión se intensificó todavía más con la sangrienta dispersión, el 3 de junio, de una sentada frente al cuartel general del ejército en Jartum, que dejó decenas de manifestantes muertos y provocó una condena internacional.
«Atravesamos una fase difícil. Muchas veces hemos tenido la sensación de que se había abandonado la revolución, pero hoy podemos celebrar nuestra victoria», declaró complacido Mohamed Husein, acompañado de sus hijos.
Ningún miembro de las fuerzas de seguridad o de los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) estaban presentes durante las marchas.
A pesar del acuerdo, los sudaneses continuaban reclamando un «gobierno civil» y, en las redes sociales, muchos afirmaron su desconfianza hacia los militares.
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«Esto no ha terminado, pero las reglas del juego han cambiado. Ahora nos toca ser astutos», declaró un internauta en Twitter. Otro, más escéptico, tuiteó que «no fue para esto por lo que murieron nuestros mártires».
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, instó «a todas las partes interesadas a garantizar la implementación oportuna, inclusiva y transparente del acuerdo y resolver cualquier problema pendiente a través del diálogo».
¿Qué se acordó? Ambas partes retomaron el diálogo el miércoles pasado gracias a la mediación de Etiopía y de la Unión Africana (UA).
El acuerdo final, que será redactado por un comité de expertos, debería estar listo para ser firmado el lunes, según un comunicado de la Asociación de Profesionales Sudaneses (SPA), uno de los principales actores del movimiento de protesta.
Según el texto, los militares presidirán la transición durante 21 meses, y luego serán relevados por los civiles, que gobernarán durante 18 meses, según el texto.
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El Consejo Soberano estará formado por seis civiles y por cinco militares, según un líder de la protesta, Ahmed Rabie.
Por su parte, el número dos del Consejo Militar, el general Mohamed Hamdan Daglo, alias «Hemeidti», quiso «tranquilizar a todas las fuerzas políticas», asegurando que el acuerdo «no excluirá a nadie».
Las dos partes acordaron también que se lleve a cabo «una investigación minuciosa, transparente, nacional e independiente sobre todos los desafortunados incidentes violentos que sufrió el país en las últimas semanas», declaró ante la prensa el mediador de la Unión Africana, Mohamed El Hacen Lebatt.
Desde el 3 de junio, la represión causó 136 muertos según un comité de médicos próximo al movimiento de protesta. Las autoridades, sin embargo, sostienen que en ese periodo se registraron 71 muertos.
Las protestas comenzaron en diciembre a raíz del aumento del precio del pan, que se triplicó, y rápidamente adquirieron un cariz político, cuando los manifestantes reclamaron que Omar Al Bashir, que llevaba gobernando casi tres décadas, abandonase el poder.