Luego de dar una dura batalla para que la comunidad internacional reconociera que la primera ronda de los comicios había estado llena de vicios y trampas, Abdullah decidió dar un paso al lado.
Con su renuncia, Hamid Karzai, presidente de Afganistán, se queda solo en la carrera electoral, que concluirá el próximo 7 de noviembre. “Esto es una mala señal, pues si no hay oposición, el país continuará en el limbo político. Además no tiene sentido pedir que se anule la primera vuelta en donde ganó Karzai, para luego dejarle el camino libre”, explicó Matthew Grettiway, analista británico experto en Afganistán.
Abdullah justificó su renuncia diciendo que no cree en la limpieza del proceso electoral. El candidato opositor pedía el cese del jefe de la Comisión Electoral y de tres ministros, y exigía que se le permitiera tener interventores en los colegios electorales. Sólo la última de las tres peticiones fue aceptada por Karzai.
La situación no tiene marcha atrás. Karzai aseguró que las elecciones seguirán el curso previsto aunque el oponente se haya retirado, algo que la Comisión Electoral confirmó posteriormente.
La nueva duda que se abre, según las fuentes diplomáticas occidentales consultadas por Reuters, es si Abdullah pactó con Karzai un puesto en su próximo Gobierno. La actitud de Abdullah Abdullah refuerza esa tesis, sostienen analistas. Sin embargo, un diplomático, que pidió no ser identificado, aseguró que las conversaciones entre ambos candidatos habían fracasado.