El informe fue presentado el lunes en Kabul. Según la Oficina de la ONU para la Droga y el Delito (ONUDD), Afganistán no sólo es el máximo exportador de opio en el mundo, también es el más adicto. Según la investigación, cerca de 2,7% de la población adulta del devastado país consume regularmente opiáceos, pero las cifras totales podrían ser más altas debido a los casos de adicción de mujeres y niños sin documentar.
Estos nuevos datos complican aún más la situación en el país, cuya pacificación ha resultado casi imposible. A la violencia se le suma ahora la adicción de los afganos, noticia que no cayó muy bien entre los países donantes occidentales. “Nos enfrentamos a una tragedia nacional”, dijo Ibrahim Azghar, viceministro afgano de Planificación y Estrategia Antidrogas, en una rueda de prensa en la que los funcionarios de la ONU presentaron la investigación.
Las conclusiones sitúan a Afganistán a la par de Irán, que encabezó la lista de adicción a opiáceos con tasas que iban desde el 1,5 al 3,2% de la población. Rusia los siguió de cerca, con una tasa del 1,64%. El promedio mundial es del 0,3%. Más del 90% del opio y la heroína del mundo proceden de Afganistán. Las viudas y divorciadas están entre las mujeres afganas con más posibilidades de convertirse en adictas.