Los crímenes perpetrados por el régimen de Muamar el Gadafi desde el inicio de la rebelión en Libia ocurren desde hace décadas, a pesar de lo cual la comunidad internacional le confirió legitimidad para mantenerse en el poder, dijo Cherif Bassiuni, presidente de una comisión de investigación de la ONU.
«En Libia hay un régimen represivo y dictatorial desde hace 40 años y las practicas de ejecuciones, desapariciones y secuestros que estamos viendo ahora vienen del pasado», declaró Bassiuni en rueda de prensa.
El comisionado sostuvo que el Gobierno de Gadafi compró su respetabilidad internacional «porque tenía los recursos para hacerlo» y opinó que la comunidad mundial «tiene una responsabilidad al haberle dado credibilidad por intereses estratégicos y económicos».
Afirmó que durante la visita de los miembros de la comisión a Libia no recibieron pruebas de que se estuviera usando la violencia sexual como arma de guerra, como ha denunciado el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo.
Cuando la comisión investigadora visitó el oeste del país, bajo control de las fuerzas rebeldes, recibió denuncias de que se había instaurado una «política de violaciones perpetrada por mercenarios» y que, para ejecutarla, «se estaba repartiendo viagra y contraceptivos», explicó.
Sin embargo, cuando él y los otros dos comisionados llegaron a Trípoli para entrevistarse con miembros del Gobierno de Gadafi, formularon «exactamente la misma denuncia contra sus oponentes».
«Cuando informaciones así se propagan, en la sociedad se crea una histeria masiva», opinó Bassiuni.
Precisó que de las más de 300 entrevistas que mantuvieron en Libia -incluidos prisioneros de ambos bandos, víctimas de abusos graves, familiares de desaparecidos y personal médico- sólo pudieron hablar con una mujer violada y recibieron información sobre otros tres casos.
En su comparecencia, Bassiuni habló de Libia como una «sociedad profundamente traumatizada» y calculó que se necesitarán dos generaciones para superar el estrés postraumático.
La comisión de investigación de la ONU presentó en el Consejo de Derechos Humanos su informe sobre los crímenes perpetrados en Libia, en el contexto de las protestas populares que estallaron en febrero pasado para reclamar reformas democráticas y cuya represión condujo a una guerra civil.
Los comisionados acusaron al régimen de Gadafi de crímenes de guerra y contra la humanidad, al tiempo que identificaron exacciones por parte de miembros de las fuerzas rebeldes, pero aclararon que todo indica que en este último caso se trató de situaciones esporádicas y no de un comportamiento generalizado.
A este respecto y en una declaración escrita enviada al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el Consejo Nacional libio de Transición, que representa a la insurgencia, ofreció toda su cooperación para esclarecer y castigar los abusos que puedan haberse cometido.
La situación en Libia será nuevamente abordada en ese órgano de Naciones Unidas el próximo día 17, cuando se decidirá sobre una resolución que propone prorrogar el trabajo de la comisión de Bassiuni para que continúe investigando las denuncias en Libia.