Este balance parece no preocupar al presidente, Bashar al Asad, quien durante la más reciente entrevista concedida a un medio sirio aseguró que será inflexible con la rebelión que ataca a su país y que está seguro de que ganará la guerra, “aunque sé que tomará tiempo”.
Al Asad mostró que no está dispuesto a ceder, a pesar de los numerosos llamamientos a abandonar el poder. “Puedo resumir la situación en una frase: avanzamos, la situación en el terreno es mejor, pero todavía no hemos ganado. Esto necesita todavía tiempo”, dijo en la entrevista a la cadena privada Ad Dunia, favorable al régimen. El mandatario también descartó la creación de una zona de seguridad en Siria para acoger a los refugiados: “Pienso que hablar de zonas de seguridad no es una opción que esté sobre la mesa y, segundo, es una idea que no es realista, ni siquiera para los estados hostiles y enemigos de Siria”, afirmó.
El presidente sirio incluso se burló de las deserciones de altos responsables políticos y militares en los últimos meses, incluida la del primer ministro Riad Hijab y de varios allegados del régimen, diplomáticos y numerosos generales. “Los patriotas y la gente de bien no huyen, no abandonan la patria. Finalmente, esa operación es positiva, es una operación de autolimpieza del Estado y de la Nación”, aseguró Al Asad.