Las protestas son asunto de cada día desde marzo del año pasado, cuando la población comenzó a exigir reformas sustanciales en el gobierno y a pedir que su imagen y la de su familia se alejaran definitivamente de la presidencia del país. Lo comenzaron a acusar de asesinato cuando el levantamiento popular comenzó a ser diezmado con balas, tanques de guerra y morteros oficiales.
La presión internacional se cierne sobre su gobierno, al que Occidente ya califica de régimen y la ONU le atribuye 6.000 muertes y contando. Sin embargo, hay que decir que no se trata sólo de su imagen. Bachar Al Asad llegó por accidente a la presidencia en el año 2000, después de que su padre, Hafez Al Asad, falleciera, a los 69 años. El Congreso tuvo que modificar la Constitución para que el joven Bachar (entonces de 34 años) pudiera asumir el poder, cuando la edad mínima necesaria para el cargo era de 40.
No estaba en los planes que fuera así, el puesto de presidente estaba destinado para su hermano Bassil, quien había sido el gran pupilo de su padre, hasta que falleció en 1994, en un accidente de carretera. Una parte importante de los sirios que hoy se levantan contra Al Asad, lo hacen contra Hafez, por antonomasia, a quien también acusaban de autoritario, dictador y asesino. Un hombre que en 1973 perpetró un golpe de Estado como jefe militar para conseguir el poder y no soltarlo.
La historia habla de una política de asesinatos contra grupos de relacionados con los Hermanos Musulmanes en 1982, cuando la ciudad de Hama fue epicentro de una rebelión contra el gobierno, principalmente manejado por miembros de la comunidad alauí, a la que pertenecían los Al Asad. Los muertos se cifran en 10.000, como una de las grandes masacres del país, dirigida militarmente por Rifaat Al Asad, hermano de Hafez. Ahora la historia parece repetirse.
ONU pide detener violencia en Siria
En apenas un día 60 personas murieron en Siria, dicen activistas, la mayoría en la ofensiva del ejército del régimen contra la ciudad rebelde de Homs, en el centro del país. Rami Abdul Rahman, del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña, indicó que 57 personas murieron en los intensos bombardeos a la ciudad de Homs. El país sigue sumido en una ola de violencia sin precedentes: entre el sábado y el miércoles por la noche, más de 400 civiles murieron en Homs, entre ellos muchos niños, según el OSDH. Por eso, la representante especial del secretario general de la ONU para los Niños en los Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, reclamó hoy al gobierno sirio que detenga el asesinato y la tortura de menores.