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Al borde de la guerra civil

Campos de refugiados de la ONU recibieron 20.000 civiles en las últimas horas.

18 de diciembre de 2013 - 05:02 p. m.
Miles de personas huyen de Jaba por violentos enfrentamientos. / AFP
Foto: EFE - ROLLA HINEDI/UNMISS/
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Juba, capital de Sudán del Sur –país que proclamó su independencia hace dos años y medio– es desde el domingo, el escenario de violentos enfrentamientos que, en solo 48 horas, dejan 500 muertos, 800 heridos y más de 150 personas huyendo. El presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, Gerard Araud, alertó que el conflicto podría terminar convirtiéndose en una guerra civil.

Los combates, que según información oficial, ya cesaron, se dieron entre dos facciones del ejército: por un lado, los seguidores del presidente Salva Kiir y, por otro, los partidarios del exvicepresidente, Reik Machar, quien fue sacado del cargo hace más de dos meses. Según la prensa sudanesa, este conflicto es muy grave, pues cada facción representa una minoría étnica: Kiir pertenece a los Dinka y su rival a la etnia Nuer, los dos grupos principales del país, que pueden tomar partido en estos enfrentamientos.

Tras una invitación del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, de hacer una oferta de diálogo a su rival, el presidente Salva Kiir le propuso ayer al exvicepresidente Riak Mashar –a quien acusa de fraguar un golpe de Estado en su contra– un diálogo a través de intermediarios de la Iglesia con el objetivo de resolver las diferencias y poner fin al derramamiento de sangre.

“Me sentaré en la mesa con él para negociar, pero no tengo ni idea de cuál será el resultado”, afirmó Kirr. Sin embargo, el diálogo se ve lejano, pues Mashar, en paradero desconocido, negó en declaraciones al diario Sudan Tribune que se haya producido un intento de golpe de Estado y acusó a Kirr de lanzar esas acusaciones para “deshacerse” de los políticos críticos con su gestión.

El ex vicepresidente, que fue apartado de su cargo en julio pasado, subrayó que lo ocurrido es “un mero malentendido entre miembros de la Guardia Presidencial”. Un “malentendido” que, según testigos, sembró el caos y dejó cientos de muertos en la nación más joven del mundo.

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