El alcalde de Essarts-en-Bocage, una pequeña ciudad del oeste de Francia, decretó este miércoles la obligación de “ser feliz” para sus habitantes, con el motivo de la celebración de la primera edición del festival de música “Ciudad Feliz”. Considerando la “velocidad a la cual una emoción negativa puede extenderse y causar estragos” y el “alto riesgo de mal humor por la llega del otoño y con él una temporada de menos luz solar”, el decreto espera que “nada” pueda bloquear la expresión de emoción de la alegría en la ciudad.
Freddy Riffaud, el alcalde en mención considera que “hay demasiada tristeza en Francia” y por ello intenta difundir este “estado mental” basado en la alegría. Riffaud ha señalado que pondrá su declaración firmada en tiendas y locales en su ciudad de cerca de 9.000 habitantes. El decreto, firmado el 13 de septiembre, entrará desde el próximo 5 de octubre hasta el 11 del mismo mes, cuando el festival “Ciudad Alegre” culmine. Vea también: Francia prohíbe los huevos que no sean de «gallina feliz»
Francia cuenta con unos alarmantes indicadores de depresión. En la última década, la prensa francesa calificó al país como el “campeón mundial de la miseria”, luego de que un informe de la Organización Mundial de la Salud calificó a los franceses como los ciudadanos más propensos a sufrir depresión clínica. Un artículo del foro de salud Pshychiatrie culpó, entre otras cosas, a los problemas financieros de la nación, el aumento de la edad de jubilación y el consumo de antidepresivos. Le puede interesar: Colombia, el segundo país más feliz del mundo, según Gallup
Sin embargo, Xavier Briffault, del instituto nacional de investigación de Francia, CNRS, dijo en su momento que no se podía “concluir de este estudio que los franceses están más deprimidos que las personas de cualquier otro país, pues los resultados de investigaciones como esta son increíblemente sensibles a los métodos utilizados para obtenerlos”.
Si bien el número de suicidios en Francia disminuyó en el periodo de 2003 a 2014, según un informe publicado por el Observatorio Nacional del Suicidio en 2018, todavía hay mucho por lo que preocuparse en cuanto a la salud mental de los franceses. “Francia se encuentra entre los países europeos con las tasas de suicidio más altas, detrás de los países del este, Finlandia y Bélgica”, dice el informe, que también indica que los casos de suicidio se ven mucho más en hombres que en mujeres.