Al menos 30 personas murieron en la localidad de Tal Rafaat, en la provincia siria de Alepo (norte), por los bombardeos del Ejército, según un portavoz de la oposición. Dos reclutas perdieron la vida en Qatna (alrededores de Damasco). Una mujer murió en una redada en la zona de Al Quseir, provincia central de Homs. En la frontera con Turquía se habla de la muerte de un camarógrafo perteneciente a un canal de televisión libanés y por lo menos otras dos personas más. El último reporte de los rebeldes a las agencias de prensa internacional cuenta 80 muertos un día antes del cese al fuego aceptado por el gobierno de Bashar al Assad, el 2 de abril.
Las muestras de paz son pocas en esta zona del mundo, donde la ONU ya informa sobre más de 9.000 muertos desde el inicio del conflicto y por lo menos 200.000 desplazados. Las esperanzas disminuyeron más luego de que el régimen afirmó el domingo que no retiraría sus tropas en la fecha prevista por la ONU, salvo si tenía «garantías escritas» de los combatientes rebeldes, a los que llamó «terroristas». Los insurgentes respondieron, declarándose dispuestos a respetar el cese del fuego si Damasco hacía otro tanto. «Anunciamos el cese de nuestras operaciones contra el ejército del a partir de la mañana del 10 de abril y respetaremos esta promesa si el régimen se compromete a respetar las cláusulas del plan (Annan)», declaró a la agencia AFP el coronel Kassem Saadeddin, portavoz del Ejército Sirio Libre (ESL).
Entretanto, Rami Abdel Rahman, presidente del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), afirmó: «El régimen pensó que (de aquí al 10 de abril) iba a recuperar el control de las ciudades (rebeldes). Como no es el caso, trata de ganar tiempo», y agregó que si el plan Annan no funciona, ningún otro plan va a funcionar y Siria se va a hundir en una larga guerra civil.
Y así lo auguró el subcomandante en jefe de los rebeldes, quien advirtió que si la violencia continúa por parte de las Fuerzas Armadas, el «pueblo se rebelará, conseguirá armas y habrá un caos que tendrá repercusiones graves y que terminará con una guerra civil, cuyos indicios ya están claros».
Ante estos hechos, el viceministro turco de Exteriores, Naci Koru, dijo que la fecha del 10 de abril para que Siria aplique el plan de paz de la ONU y la Liga Árabe ha quedado «en suspenso» y habrá que negociar otra, resaltando que Kofi Annan (mediador) visitará los campos de refugiados para ver con sus propios ojos la realidad de los que han huido del conflicto.
Desde el país vecino también se afirmó que en caso de fracasar el plan de Annan, teóricamente aceptado por Damasco pero no aplicado hasta ahora, Turquía está dispuesta a establecer dentro de Siria «zonas colchón», en las que el ejército turco protegería a los civiles.
Desde China y Rusia se sigue pidiendo cumplimiento de los acuerdos hechos para empezar un cese a la violencia en un país donde desde hace más de un año, a diario se cuentan los muertos por decenas y hoy no fue la excepción, a pesar de que mañana martes se espera un alto al fuego.