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Argentina: una competencia diferente

Con el 97,06% de las mesas escrutadas, el candidato oficialista, Daniel Scioli, se impuso en la primera vuelta presidencial argentina con el 36,85 % de los votos frente a Mauricio Macri, quien obtuvo el 34,34%.

26 de octubre de 2015 - 10:56 p. m.
Mauricio Macri, el segundo candidato más votado. / EFE
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Una diferencia que ninguna encuesta previó y que abre el camino a una nueva campaña política en Argentina. Los argentinos tendrán que volver a las urnas el próximo 22 de noviembre, en un hecho inédito en la historia política del país, acostumbrado a elegir mandatario en la primera vuelta. Las condiciones del balotaje fueron resultado de la reforma constitucional que derivó del llamado Pacto de Olivos alcanzado en 1994 entre Menem (1989-1999) y el radical Raúl Alfonsín, primer presidente constitucional tras la dictadura (1976-1983).

Pero los argentinos no han estrenado aún la segunda vuelta. El único antecedente sobre un balotaje se produjo en 2003, entre dos peronistas, el expresidente Carlos Menem y Néstor Kirchner, que quedaron cabeza a cabeza con un 24.45 % y un 22.24 %, respectivamente en las elecciones presidenciales.

Pese a la ventaja y ante la previsión de un fuerte voto de castigo, Menem desistió de competir y Kirchner alcanzó la Presidencia.

Ayer comenzó una nueva etapa política en ese país. Según los especialistas consultados por la prensa local, “la dinámica de este batacazo electoral preanuncia facilidades para Macri y enormes dificultades para Scioli”.

El candidato lo sabe y luego de negarse a participar en debates por televisión, ayer le propuso a su rival debatir abiertamente.

“Los dos rivales arrancan la segunda etapa en llamativa paridad con una breve luz a favor de Scioli. Pero en este momento, la mística de Cambiemos ha de ser superior y más sencilla su capacidad de convocatoria. El oficialismo tiene que lamer las heridas, introducir cambios, recobrar la mística y evitar la proliferación de disputas. Es un partido que ha sabido hacerse fuerte y salir del pozo en las circunstancias más adversas. Por ahí hubo alguna más peliaguda que ésta en 2008 o 2009. Pero por entonces la presidenta era Cristina y Néstor la acompañaba en el liderazgo. Otro es el escenario actual”, explicó Mario Wainfeld en el periódico La Nación.

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