Durante casi dos días, un comando islamista integrista del grupo somalí ligado a Al Qaeda, Al Shabab, se tomó el centro comercial Westgate de Nairobi, capital de Kenia, disparando sin control armas automáticas y arrojando granadas contra clientes y empleados. El sábado a la 1 de la tarde ( hora local), el momento más concurrido del comercio, comenzó la pesadilla, que duró 35 largas horas. Según cálculos de la Policía, a esa hora estaban en el lugar 3.000 personas; muchas lograron correr y salvaron sus vidas y cerca de mil quedaron atrapadas en una masacre que dejó 69 muertos y 175 heridos, según el último balance de la Cruz Roja.
“Pasé la noche escondida bajo un carro en el parqueadero del centro comercial antes de ser rescatada por los soldados. Tenía miedo de morir porque los atacantes, que hablaban una lengua que no entendía, dispararon contra todos los que pretendían huir. Eran hombres jóvenes armados que no dejaban de disparar sus fusiles”, aseguró a la prensa Marcela, una empleada de uno de los almacenes del centro comercial.
Los testimonios son aterradores: una familia se escondió en un guardarropa cuatro horas, esperando a ser rescatada. Teníamos que cuidar a los niños para que no hablaran, porque nos mataban”, relataba el padre. Un joven vendedor se hizo el muerto luego de que una bala lo hiriera en el cuello. “Papá, no me llames porque me matan”, relató su papá a la policía, luego de esperar más de cinco horas a que su hijo fuera rescatado y enviado al hospital.
Según un informe del Ministerio del Interior, “en la mañana del domingo, mil personas más ya habían sido evacuadas del edificio sanas y salvas”. Horas después comenzaba la espectacular operación de rescate, que terminó con el asalto y que contó con la asesoría de unidades de élite del ejército israelí y de Estados Unidos.
Helicópteros sobrevolando el edificio, disparos, bombas, estruendos y explosiones se escucharon durante un largo tiempo. Luego, un informe del gobierno señalaba que los rehenes habían sido rescatados. “La mayoría de los rehenes fueron rescatados y las fuerzas de seguridad tomaron el control de casi todos los locales del lugar. Cuatro de nuestros soldados resultaron heridos”, afirmó el ejército keniano en Twitter.
Westgate es uno de los centros comerciales más grandes y lujosos de la capital. Tiene una amplia zona de restaurantes, un importante supermercado y numerosas tiendas en tres plantas, que rodean un gran patio central muy popular también entre los kenianos acomodados. El lujoso centro comercial es propiedad de Alex Trachtenberg, un israelí judío afincado en Nairobi desde hace dos décadas.
Según la cadena de noticias CNN, tres de los atacantes vivieron en Estados Unidos, aunque no aclaró si tienen nacionalidad estadounidense. Dos residieron en el estado de Minesota y otro en Misuri, zonas del Medio Oeste donde hay una importante población inmigrante del Cuerno de África. Ahora comienzan las investigaciones para saber qué motivo el sangriento ataque.