Base conjunta Balad, Irak.- A la masajista Mila, de Kirguistán, le toma una hora transportarse al trabajo en autobús en esta extensa base de Estados Unidos. Su salón de masajes es uno de tres en las 1,556 hectáreas de la base y se localiza junto a un local de emparedados Subway en un remolque, rodeado de muros antiexplosiones, arena y roca.
En el local de Subway, empleados de India y Bangladesh preparan sándwiches para soldados estadounidense que buscan un sabor de casa. Cuando terminan los turnos de estos empleados, la travesía a casa los lleva más allá de una planta generadora de electricidad, una planta que hace hielo, un centro de tratamiento de drenaje, un hospital y docenas de otras instalaciones que se esperaría encontrar en una pequeña ciudad. Y en más de seis años, eso es lo que han creado los estadounidenses aquí: ciudades en la arena.
Tras la salida de tropas estadounidenses de ciudades iraquíes y más de 100 bases a lo largo del país que siguen cerrando o siendo turnadas a Irak, los 130,000 efectivos estadounidenses en este lugar terminarán llegando cada vez más a estas bases de mayores dimensiones.
Si bien algunas son conocidas técnicamente como campos o bases, comúnmente se les conoce como bases operativas de avanzada, o FOB, por sus siglas en inglés. La FOB está tan engranada en el lenguaje de esta guerra que los soldados que permanecieron principalmente en la base fueron conocidos en una época como fobitts por la gente que estaba del otro lado de la alambrada de púas. Pero, con frecuencia cada vez mayor, los campamentos son la forma en que muchos estadounidenses experimentan la guerra.
Ciertamente, miles de estadounidenses están con iraquíes en pequeñas bases, donde desempeñan una participación de asesoría, al tiempo que miles más están en las carreteras y caminos suministrando la protección necesaria para llevar a cabo el retiro.
Sin embargo, la F.O.B. se ha convertido en un componente icónico de la guerra, tanto para quienes la pelean como para los iraquíes, quienes mayormente han sido mantenidos fuera de ellas durante la guerra.
En ciertas formas están a un mundo de distancia de Irak, con iluminación que funciona, servicios sanitarios apropiados, calles limpias y normas y códigos de conducta estrictamente respetados. Algunas bases tienen poblaciones superiores a 20,000 individuos, con miles de contratistas y ciudadanos de terceros países para mantenerlas en operación.
Sin embargo, las bases también forman parte del panorama iraquí. Proyectiles de mortero ocasionalmente caen dentro de la alambrada, y los soldados se quedan dormidos con los constantes zumbidos de helicópteros, detonaciones controladas y disparos provenientes de los campos de tiro.
"Definitivamente, es un lugar extraño", dijo el capitán Brian Neese, médico de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. "Le he preguntado al encargado de Asuntos Civiles si hay cualquier cosa que yo pueda hacer fuera de la base, y sencillamente no hay nada que yo pueda hacer. Lo que me mata no es la dificultad del trabajo sino la monotonía".
En la cúspide la guerra, más de 300 bases estaban diseminadas a lo largo de Irak. En los próximos meses, los estadounidenses abrigan la esperanza de estar en seis gigantescas bases, al tiempo que otras 13 se usan para practicar y prepararse para un retiro total.
Las primeras personas que uno encuentra cuando conduce hasta una base estadounidense no son efectivamente estadounidenses. Suelen ser ugandeses, empleados por una empresa de seguridad privada, Triple Canopy, y los que estaban en Balad tenían suficiente autoridad para demorar por cinco horas a un capitán de la fuerza aérea que escoltaba a un reportero estadounidense para entrar a la base.
Los ugandeses son apenas una nacionalidad de un diverso grupo de trabajadores provenientes de país en desarrollo, quienes sostienen la vida en las FOB para soldados estadounidenses. Los mayores contingentes vienen de las Filipinas, Bangladesh e India. Viven aparte tanto de los contratistas occidentales como de los soldados en la base, interactuando con ellos solamente en la medida que sus empleos lo requieran.
"Prácticamente todos se mantienen por separado", comentó Mila, la terapeuta masajista, cuyo apellido no pudo ser publicado por inquietudes de seguridad. Ella ha estado en Irak un año, pero dijo que otros trabajadores habían estado aquí casi seis años, algunos de los cuales nunca tomaban un descanso para volver a casa. "Extrañas la naturaleza, los árboles y la hierba", dijo
La base tiene dos plantas de generación de electricidad, así como dos plantas de tratamiento que purifican 1.9 millones de galones (7.19 millones de litros) de agua al día para regaderas y otros usos. El agua que los soldados beben viene incluso de otra planta,
administrada por una empresa embotelladora, la cual suministra 7 millones de botellas de agua al mes para las personas que están en la base.
Quince rutas de autobuses recorren el complejo, y entre 80 y 100 autobuses recorren los caminos en cualquier momento dado. Los oficiales de la fuerza aérea que administran la base sostienen reuniones para hablar sobre la seguridad de los caminos; con grandes vehículos altamente blindados compitiendo por el espacio con sedanes, seguramente ocurrirán colisiones.
También hay dos estaciones de bomberos, y debido a que Balad tiene la pista de aterrizaje más transitada por sí sola en todo el Departamento de la Defensa, ellos pueden manejar todo. Desde un incendio eléctrico en un remolque hasta un avión envuelto en llamas.
Aunado a lo anterior, los estadounidenses instalaron dos plantas de tratamiento de aguas negras, dados los profundos problemas que sigue presentando el sistema de drenaje de Irak.
Las instalaciones, como muchas en Irak, son dirigidas por KBR, empresa con sede en Houston. Sin embargo, a medida que los estadounidenses se preparan para entregarles bases a los iraquíes, están trabajando para atraer a empresas iraquíes que administren algunas de las instalaciones, proceso que ha sido lento y complejo mayormente debido a inquietudes de seguridad.
Uno de los pocos lugares en que se puede ver a iraquíes, de hecho, es la "Zona Libre Iraquí", área rodeada de una valla con alambrada de púas y muros antiexplosiones. Ahí, iraquíes venden películas piratas, cigarrillos a precios de descuento, aparatos electrónicos y baratijas iraquíes.