El principal objetivo de los atacantes al parecer eran los grupos de estadounidenses, británicos y judíos. Casi todos los muertos son indios y turistas extranjeros sorprendidos en el fuego cruzado.
El acto violento comenzó hacia las 9:20 de la noche cuando los subversivos dispararon indiscriminadamente en la estación ferroviaria de Chhatrapati Shivaji, una de las más concurridas del mundo. Durante las próximas dos horas se produjeron ataques cada 15 minutos — el centro judío, un restaurante frecuentado por turistas, un hotel, luego otro, y dos ataques a hospitales. En total fueron 10 objetivos.
El asedió del hotel Taj Mahal de Bombay finalizó con la muerte de los últimos tres milicianos. Algunos milicianos entraron tranquilamente a los centros atacados, vestidos de pantalones veraniegos y camisetas, iban preparados para un asedio.
“Tienen (fusiles automáticos) AK-47 y granadas. Tienen bolsas llenas de granadas y vinieron plenamente preparados. Parecían conocer el trazado de la oficina trasera, la cocina. La preparación fue muy minuciosa”, comentó el mayor general R.K. Hooda.
Los últimos disparos y explosiones tuvieron lugar en el lujoso hotel Taj, frente al mar Arábigo y la emblemática Puerta de la India, donde los comandos de elite indios dieron muerte a tres terroristas, registraron las más de 300 habitaciones del complejo durante todo el día y detonaron armamento y granadas que habían sido encontrados en el interior del establecimiento hotelero.
El ejército indio acabó con el último reducto de terroristas y puso fin a casi tres días de crisis que, según los últimos datos oficiales, los terroristas pretendían asesinar a 5.000 personas.
La India ha sufrido en los últimos años repetidos ataques terroristas que atribuye a milicianos musulmanes, aunque la mayoría de esos ataques fueron atentados dinamiteros coordinados contra centros concurridos: mercados, esquinas callejeras y parques.