«Hemos dejado de ser ciudadanos vuestros. Nos hemos liberado. Vamos a por vosotros con una fuerza militar que no podréis detener, con el permiso y la asistencia de Alá (…) Esta es la promesa que Alá os hace». Con estas palabras, un desconocido, al parecer integrante del Estado Islámico amenazó a los países del sudeste asiático con realizar atentados en ese territorio, donde viven cientos de millones de musulmanes.
Y, justo sale este mensaje, y un suicida se inmola en el exterior de una comisaría de Surakarta, en el centro de la isla de Java, causándole heridas a un uniformado.
Por su parte, la Policía de Malasia confirmó que el EI fue el responsable de la explosión que hirió a ocho personas el pasado 28 de junio en un club en la capital, Kuala Lumpur; EI, que ha sufrido grandes derrotas en el norte de Irak y en Siria, ha respondido con atentados en Bagdad y Estambul. Y ahora en el sudeste asiático toman nota de su amenaza, debido a la presencia en esa región de varias organizaciones yihadistas.