En la tarde del pasado domingo, las autoridades locales informaron que habían arrestado a 20 personas sospechosas de tener vínculos con el ataque y aseguraron que con la captura de estos individuos esperan conocer más detalles que les permitan llegar hasta el fondo del asunto. A pesar que el atentado tiene el sello de Al Qaeda, hasta el momento ningún grupo ha reivindicado su autoría.
Sin embargo, las primeras hipótesis apuntan a que se trata de un atentado de índole religioso, lo que ha generado un temor generalizado en la sociedad egipcia de que se agraven las tensiones en torno a la fe. Es por ello que los grandes medios de comunicación del país han hecho un llamado a través de sus páginas para que cristianos y musulmanes se mantengan unidos.
En ese mismo sentido y con la intención de dar una muestra de apoyo a la Iglesia copta egipcia, uno de los principales líderes religiosos musulmanes de Egipto, el jeque de Al Azhar Ahmed el Tayeb, visitó al papa copto, Shenouda III, en la sede del patriarcado en la catedral de Abasiya. Tras la reunión, el Tayeb aseguró que el terrorismo está al acecho de todos y señaló que en este momento “la unidad entre la cruz y la media luna (símbolos del cristianismo y del islam) se necesita más que nunca”.
Por su parte, impulsado por su convicción de que el atentado es un tema de seguridad nacional, el gobierno de Hosni Mubarak reforzó las medidas de seguridad en las cercanías de las iglesias católicas, hasta el punto de prohibir el estacionamiento de vehículos alrededor de los templos.
Entre tanto, en El Cairo y en la provincia sureña de Asiut, una nueva jornada de protestas por parte la comunidad cristiana tuvo lugar. En varios puntos de la capital egipcia las manifestaciones terminaron en enfrentamientos con la policía, que tuvieron un saldo de 10 personas heridas.