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‘Baréin es un negocio familiar, no un país’

Uno de los voceros de la oposición en ese país árabe asegura que el Gobierno ha contratado a miles de extranjeros en las Fuerzas Armadas para reprimir las protestas que comenzaron en 2011.

17 de septiembre de 2013 - 05:00 p. m.
Un grupo de mujeres en una protesta realizada esta semana contra el gobierno Baréin. / AFP
Foto: AFP - MOHAMMED AL-SHAIKH
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De paso por Beirut (Líbano), Hussain Yousif, el vocero de la coalición Tamarod de Baréin (‘rebelión’, en árabe), creada el pasado 14 de agosto, habló con sobre la revuelta en ese pequeño país del golfo Pérsico, el más olvidado de esa región del mundo.

Por qué protestar en Baréin?

Baréin tiene miles de años de historia. Y el momento más conmovedor para mí fue el 5 de marzo de 2011, cuando vi ocho kilómetros de seres humanos, como una gran cadena, gritando “ni suníes, ni chiitas, todos somos bareiníes”. Dimos el paso del sectarismo a demandas políticas para todos. Protestamos contra la familia de Al Khalifa, que lleva 230 años en el poder. Aunque es suní, hay muchos suníes que no se sienten representados por él; no es un gobierno suní sino una dinastía. Los bareiníes nunca hemos gobernado nuestro propio país.

¿Al Khalifa ha hecho propuestas de apertura democrática?

En 1973 tuvimos por fin una Constitución. Fue aceptada por Al Khalifa e incluso hubo elecciones para el Parlamento. Pero a los seis meses tanto la Constitución como el Parlamento fueron suspendidos. En los años noventa se oyeron voces contra el Gobierno, que en 2001 derivaron en un acuerdo para retomar la Constitución, pero Al Khalifa impuso unilateralmente una segunda Constitución el año siguiente.

¿Cómo empezó la nueva ola de protestas?

El 14 de febrero de 2011, en el aniversario de la segunda Constitución, salimos a la calle. El sistema parlamentario actual tiene dos cámaras, pero una es nombrada enteramente por Al Khalifa. Y tampoco hay justicia alguna en las leyes electorales. Ese febrero se hizo un llamado al cambio, pero ese mismo día tuvimos el primer manifestante muerto. Más de 150 personas han sido asesinadas. No esperábamos que nos dispararan. Nuestra agenda buscaba luchar contra la pobreza, la corrupción y la falta de vida política. No pedíamos cuotas en el poder para chiitas (excluidos del poder); se trata de algo que va más allá. Lo que hizo Al Khalifa, extrañamente, fue contratar extranjeros, tanto para el Ejército como para el Ministerio del Interior. ¡Hoy hay más de 25.000 extranjeros en las Fuerzas Armadas!

¿Cuál es la mirada de las élites?

Al Khalifa y su familia no ven a Baréin como su país, no hay ni sombra de nacionalismo. Baréin es un negocio de familia antes que un país. Para controlar las protestas “invitó” a Arabia Saudita. Los países árabes que pudieron ganaron apoyos para sus protestas, pero Baréin no tiene nada que vender en el mercado internacional, entonces no cuenta. Las élites optaron por la respuesta violenta. Las medidas empezaron en marzo de 2011 y no cesan. Cuarenta mil personas perdieron sus trabajos por haber participado en las marchas de protesta.

¿Qué sigue para su movimiento?

Nuestras demandas ahora son más maduras, tenemos propuestas políticas escritas, una hoja de ruta hacia la democracia. El 14 de agosto, fecha de nuestra fundación, es un homenaje a nuestra independencia de los ingleses en 1971. Nuestra meta sigue pendiente: la democracia. No queremos ser sólo un país árabe independiente, sino también democrático. Somos un pueblo educado, de mente abierta, no vemos conflicto entre el islam y la democracia. Nuestra fuerza está en que nadie puede gobernar en contra de la voluntad de su pueblo. Si la gente refrenda la Constitución de 2002, nosotros la respetaremos. La diferencia radica en que Al Khalifa impone, pero nosotros queremos que se consulte al pueblo.

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