El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Benjamín Netanyahu, jaque al rey

Ahora viene lo verdaderamente difícil para Benjamín Netanyahu: armar una coalición que le garantice gobernabilidad.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu,. / EFE
PUBLICIDAD

El resultado de las elecciones en Israel constituye una derrota para Benjamín Netanyahu, quien aunque se mantendrá en su cargo de primer ministro, tendrá que gobernar con una coalición diferente a la que lo ha acompañado en los últimos años y con su imagen seriamente debilitada.

El nuevo parlamento quedó divido exactamente entre izquierda y derecha con 60 escaños cada bloque. En Israel izquierda y derecha tiene diferente significado a los tradicionales; La izquierda agrupa partidos que tienen una posición conciliatoria frente al proceso de paz con los palestinos, son críticos de los asentamientos, apoyan la solución de dos estados y son defensores del estado laico. La derecha expone posiciones opuestas a las concesiones territoriales y apoya los asentamientos.

En los temas sociales, en la izquierda hay exponentes de posiciones de derecha y viceversa. Están además los partidos religiosos, tradicionalmente aliados de la derecha que buscan financiación estatal para su sistema educativo, exenciones en el servicio militar y mayor protagonismo de la religión en los asuntos del Estado.

El sistema parlamentario en Israel requiere de un umbral de sólo dos por ciento por lo que una gran cantidad de partidos acceden al parlamento y siempre ha sido necesario conformar coaliciones para completar los 61 escaños de apoyo requeridos para formar gobierno. Los partidos que representan a la población árabe de Israel se hicieron con 12 escaños. Tres de los partidos que accedieron al parlamento están dirigidos por mujeres.

Ahora viene lo verdaderamente difícil para Netanyahu; armar una coalición que le garantice gobernabilidad, dentro de la cual habrá posiciones encontradas y una feroz lucha por puestos. La gran estrella de estas elecciones ha sido el periodista Yair Lapid, y su nuevo partido "Hay Futuro" que con sus 19 escaños cobrará cara su entrada a la coalición. Lapid al igual que los otros partidos de izquierda exige que se reinicien las negociaciones con los palestinos, se obligue a los ultra-ortodoxos a servir en el ejército y cambios en las prioridades socio económicas del estado hacia una mayor equidad.

El resultado de las elecciones aleja la posibilidad de un ataque militar unilateral a Irán. Sin embargo, en lo referente al conflicto palestino-israelí no hay que hacerse muchas ilusiones. Los palestinos no han demostrado interés en negociar, siguen profundamente divididos y Hamas en cabeza de su líder Meshal reiteró que no piensa reconocer a Israel y que el objetivo es eliminar el estado judío. La izquierda israelí ha sido víctima de las constantes negativas palestinas.
Los temas que tendrá que enfrentar el nuevo gobierno de Israel no son de poca monta; la continua convulsión en la región y sus vecinos, la desigualdad social, Irán y a un recargado Obama que podría en este mandato impulsar la solución definitiva al conflicto palestino israelí.

60 días tiene Netanyahu para armar gobierno. Serán días arduos y turbulentos.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Leer más
Leer más