El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, logró sortear una vez más una situación adversa. Tras un par de semanas marcadas por la incertidumbre, las protestas y las negociaciones, Berlusconi salvó su tercer gobierno.
Y es que con 314 votos a favor y 311 en contra, la Cámara de Diputados rechazó la moción de censura presentada a principios de mes por el presidente de la corporación y ex aliado de Il Cavaliere, Gianfranco Fini, tras un año de escándalos y críticas a la gestión de Berlusconi. De igual manera, unas horas antes, el Senado ya había apoyado su gestión al votar favorablemente una moción de confianza.
El triunfo del jefe de gobierno, que hasta hace poco parecía imposible, se dio gracias a los votos de Massino Calearo, diputado tránsfuga del Partido Democrático (PD), y de dos diputadas del movimiento Futuro y Libertad para Italia (FLI) que traicionaron así a su líder, Fini.
El inicio de la crisis
Aunque las dificultades del gobierno de Berlusconi vienen de tiempo atrás debido a los reiterados escándalos sexuales y de corrupción que han marcado su administración y que lo han llevado a los juzgados, sólo fue hasta el mes de agosto que la crisis política comenzó a profundizarse.
La razón: las diferencias en el interior del partido oficialista Pueblo de la Libertad (PDL) entre los dos fundadores de la colectividad, el primer ministro italiano y Gianfranco Fini, terminaron con la expulsión de este último. La consecuencia fue la división del movimiento de centro derecha y la posterior creación de FLI con una bancada de diez senadores y 34 diputados, con lo que Berlusconi perdió el control de la Cámara Baja.
Desde entonces, la inestabilidad política italiana ha sido evidente, ya que Gianfranco Fini ha buscado a toda costa la dimisión del primer ministro, objetivo que ha hecho público en reiteradas oportunidades. Gracias a la influencia que tiene logró la dimisión de cuatro ministros, promovió múltiples manifestaciones en contra del gobierno e impulsó dos mociones, una de confianza y otra de censura, ambas con buenos resultados para Berlusconi.
El futuro político italiano
Así pues, el panorama político italiano es hoy más incierto que nunca. Los opositores aseguran que, a pesar de la victoria, Berlusconi queda muy mal parado, ya que la minoría parlamentaria en la Cámara Baja no le permitiría sacar adelante el gran paquete de reformas que necesita el país para salir de la crisis económica que afronta desde el año pasado.
Mientras tanto, los oficialistas afirman que el gran derrotado es Fini e incluso le han pedido su renuncia a la presidencia de la Cámara de Diputados: “Después de todo lo que ha sucedido, si Gianfranco Fini fuera consecuente, tendría que dimitir como presidente de la Cámara y disculparse ante el país por estos seis meses de inestabilidad”, afirmó el portavoz del PDL, Daniele Capezzone.