Bombay, el corazón financiero de la India, era ayer escenario de dolor y confusión. Un día después de los ataques en siete puntos de la ciudad, que dejaron 125 muertos y 327 heridos, comandos élite indios trataban de rescatar a las personas que permanecían atrapadas en dos hoteles de lujo y un centro judío.
La pesadilla comenzó el miércoles en la noche, cuando un grupo de jóvenes armados con pistolas automáticas y granadas de fragmentación llegó hasta la costa de Bombay en una lancha. Después de robar un carro y amenazar a todas las personas que hallaban a su paso, comenzaron a sembrar el terror en la ciudad. Primero fueron a la estación de tren, pasaron por hospitales, un restaurante y finalmente descargaron su furia en los hoteles Taj Mahal y Oberoi-Trident, que se encontraban llenos de turistas y empresarios.
El periodista paquistaní Sarfaraz Prasum Acham le dijo a El Espectador que, hasta ahora, las investigaciones señalan que los terroristas venían en barco desde Somalia, país que ha sido señalado de albergar a varios grupos extremistas, y que los atacantes podrían haber sido ayudados por gente de otros países. India ha sido escenario en el último año de siete graves ataques terroristas, pero nunca antes de ataques simultáneos y tan sangrientos.
El primer ministro de la India, Manmohan Singh, parece creerles a los informes de inteligencia y culpó a “fuerzas extranjeras” de los ataques. De inmediato, el gobierno paquistaní —con el que la India ha sostenido tres guerras y mantiene una disputa por el territorio de Cachemira— reaccionó y aseguró que sus servicios secretos (ISI) no están involucrados en los atentados de Bombay. Además, reprochó a las autoridades indias que “constantemente acusan a Pakistán de estar detrás” de este tipo de ataques.
Balas y explosiones
En medio del caos, las autoridades indias se concentraron en el rescate de los rehenes que Deccan Mujahideen, el grupo que se atribuyó los ataques, retuvo en los dos hoteles y el centro religioso judío Jabad Lubavich.
Policías y militares, apoyados por helicópteros, intercambiaron disparos con los terroristas durante varias horas. Explosiones de baja intensidad y disparos se escucharon durante toda la tarde en el centro de Bombay.
El primer punto en ser controlado, según fuentes del gobierno indio, fue el hotel Taj Mahal, en donde las autoridades dieron muerte a siete terroristas y capturaron a otros nueve. Hasta altas horas de la noche funcionarios indios recorrieron el hotel, un emblemático edificio de 105 años de antigüedad, en busca de huéspedes que se escondían aterrorizados.
En el centro judío, las autoridades lograron liberar a los ocho rehenes que permanecían con los terroristas. Los primeros datos revelados señalaban que todos los puntos tomados por los extremistas estaban bajo control. Pese al aparente dominio de la situación, durante la noche continuaron los tiroteos y las explosiones, según reportó la cadena de televisión estadounidense CNN.
El ataque al Parlamento indio en 2001: alarmante coincidencia
Tan pronto pasó la sorpresa por los ataques armados en Bombay, el primer ministro indio Manmohan Singh se reunió con los responsables de la inteligencia estatal para analizar las fallas de las autoridades y la procedencia de la acción.
Los analistas de seguridad indios encontraron varias similitudes al ataque armado contra el Parlamento en Nueva Dheli, el 13 de diciembre de 2001.
Ese día, un grupo de extremistas de Cachemira irrumpió en la sede del Legislativo y abrió fuego con rifles AK-47 y granadas. La toma fue contrarrestada por la Policía; se produjeron 12 muertes y al menos 17 heridos.
La acción desencadenó una grave crisis diplomática entre India y Pakistán, nación sindicada de apoyar a los extremistas.
Sin embargo, ahora el balance no es alentador para las autoridades indias: con éste, se han registrado siete ataques en el país durante el presente año.