Un comando supuestamente vinculado a Al Qaeda, según fuentes policiales, perpetró un ataque con dos vehículos contra el complejo en el que se encuentra la embajada de EE.UU. en Saná, la capital yemení, que causó 16 muertos y otros tantos heridos.
El Departamento de Estado de EE.UU. ha indicado que el ataque tiene “todas las características” de la forma en la que suele operar la organización terrorista Al Qaeda.
“Este último ataque nos incita a redoblar nuestros esfuerzos para eliminar a Al Qaeda y sus afiliados en todo el mundo”, afirmó por su parte el candidato presidencial demócrata, Barack Obama.
También lanzó un llamamiento a fortalecer los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad en países como Yemen, en “primera línea en la lucha contra el terrorismo”.
Según el presidente Bush, uno de los objetivos de los extremistas es provocar que Estados Unidos “pierda los nervios y se retire de algunas regiones del mundo”.
Aunque no lo mencionó explícitamente, Bush aludía a Irak, donde EE.UU. tiene destacados 146 mil soldados, cuyo futuro es uno de los principales asuntos de debate en la campaña para las elecciones presidenciales de noviembre.
La Casa Blanca ha insistido en que no impondrá “calendarios artificiales” a la retirada de las tropas y que, en su lugar, escuchará a los mandos militares sobre el terreno antes de tomar una decisión.
Obama es partidario de una retirada gradual de las tropas a lo largo de un año y medio, mientras que el aspirante republicano, John McCain, apoya la posición de la Casa Blanca y no rechaza una larga estancia en el país árabe.
En su evaluación de la situación en Irak la semana pasada, Bush anunció una pequeña retirada, de 8.000 soldados, en los próximos seis meses y dejó la decisión sobre la salida del resto a quien le suceda a partir del 20 de enero del año próximo.
Aunque ninguno de los dos habló sobre ello, a buen seguro el asunto figuró de manera destacada en la reunión entre Bush y el general Petraeus, que pasa a hacerse cargo del Mando Central de las fuerzas estadounidenses, con jurisdicción sobre Oriente Medio y Afganistán.
El nombramiento de este militar para el Mando Central, considerado clave en la mejora de la situación en Irak y en el aumento de tropas registrado el año pasado, se ve como una señal de que EE.UU. planea reforzar su atención hacia Afganistán, donde el movimiento talibán ha resurgido drásticamente.
La semana pasada, Bush anunció el envío de una brigada adicional a Afganistán.
En Irak, Petraeus será sustituido por el general Ray Odierno, hasta ahora su lugarteniente y que tendrá como labor, entre otros asuntos, acomodar a las tropas para asimilar la retirada de los 8.000 soldados antes de febrero próximo.
En su mensaje de despedida en Irak, Petraeus dijo que prefería no aventurar cuál será el futuro de ese país. “No soy optimista ni pesimista, porque veo los asuntos con realismo”, indicó.
Recordó también que las fuerzas de combate estadounidenses han salido de las ciudades en 13 de las 18 provincias de Irak y el Ejército de ese país se ha hecho cargo de la seguridad en once provincias. Irak, insistió Petraeus, ha sido testigo de “un progreso drástico” en los niveles de violencia.