La recesión, el desempleo y la sensación de que la crisis económica en España va para largo, confirmaron lo que se intuía hace varios meses: la llegada de inmigrantes al país europeo se redujo, por primera vez, en diez años.
En 2008 se registraron 50.000 autorizaciones menos de residencia de trabajo para extranjeros en comparación con el año pasado, según reveló la secretaria de Estado de Inmigración del Ministerio de Trabajo, Consuelo Rumí. “Los instrumentos que tenemos para autorizar las entradas legales vinculadas al mercado laboral nos dicen que hay un descenso”, explicó. Tras la presentación del Anuario de la Inmigración 2008, Rumí reconoció que las contrataciones de extranjeros en origen están próximas a cero y que los flujos migratorios hacia España van a disminuir considerablemente después de una década de crecimiento en la que los inmigrantes se convirtieron en el 11% de la población.
En 2007, unas 320.000 personas, un 43% de ellas latinoamericanas, obtuvieron su primer permiso de residencia y muchos lo hicieron gracias a un contrato de trabajo. Un año después, con las turbulencias financieras internacionales y el colapso de la construcción, esta cifra ha caído por debajo de las 270.000.
“La crisis económica tendrá un efecto directo en la llegada de extranjeros”, aseguró.