El fracaso de la cumbre de Copenhague sobre el clima requerirá de aquí a 2030 un billón de dólares suplementarios en las inversiones requeridas para modificar las políticas energéticas, estimó la Agencia Internacional de Energía (AIE) en un informe divulgado el martes.
"El fracaso de Copenhague nos ha costado al menos un billón de dólares", afirmó la AIE en su informe anual sobre las perspectivas energéticas mundiales.
En su informe publicado hace un año, justo antes de la cumbre de Copenhague de diciembre de 2009 sobre calentamiento climático, la AIE, que representa los intereses de los países industrializados, estimaba que se necesitarían inversiones suplementarias por 10,5 billones hasta 2030 para cambiar las políticas energéticas y evitar "daños irreparables" para el clima.
Este año, la AIE afirma que los "gastos suplementarios" necesarios ascienden a 11,6 billones de aquí a 2030, es decir "un billón más de lo estimado el año pasado".
Según el organismo con sede en París, reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) -principal gas de efecto invernadero- de manera suficiente para limitar la subida de la temperatura del planeta a dos grados centígrados, según el acuerdo no obligatorio alcanzado en Copenhague, "necesitaría una profunda transformación del sistema energético mundial".
"Los compromisos anunciados por los países en el marco del acuerdo de Copenhague para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, no están, en su conjunto, a la altura de lo que sería necesario" para alcanzar el objetivo de los dos grados, lamentaron los autores del informe.
Solamente el "impulso de una política fenomenal" permitiría alcanzar dicho objetivo, afirman.