Esa situación ha provocado una fuerte reducción de la importación de medicamentos, lo que está agravando una situación que ya era crítica, indicó el organismo humanitario.
En una declaración que difundió en Ginebra, el CICR sostuvo que las primeras víctimas son los niños que sufren de mucovicidosis, una grave enfermedad pulmonar, y que la semana pasada no recibieron la medicación que necesitan.
A esos menores hay que medicarlos diariamente pues, de lo contrario, su condición puede deteriorarse rápidamente, advirtió.
Además, recalcó que la huelga que mantienen desde el pasado agosto los trabajadores palestinos del sector salud también está teniendo un impacto negativo considerable en la capacidad de los hospitales de atender a los enfermos.
Esto ha llevado a una reducción del 40 por ciento de las intervenciones quirúrgicas y del 20 por ciento en las admisiones hospitalarias.
Además, el CICR recalcó que ha caído a la mitad el número de enfermos graves -incluidos aquellos que sufren cáncer y afecciones cardiacas- que son transferidos a centros especializados en Israel, Jerusalén este, Cisjordania y Jordania.
El organismo dijo que aunque ayuda regularmente a los hospitales palestinos a cubrir sus necesidades más urgentes, “en la situación actual esto no es suficiente”, por lo que pidió a las autoridades sanitarias de Ramala y Gaza que garanticen la entrada de material médico en este último territorio. En ese sentido, reclamó que “no se politice” la salud de los palestinos.