Antes de que apareciera Wikileaks, en 2006, era el National Security Archive (NSA), una prestigiosa organización sin ánimo de lucro con sede en Washington, la que le causaba dolores de cabeza a la Casa Blanca. Desde su fundación, en 1985, el NSA ha hecho públicos miles de documentos del Gobierno de Estados Unidos, apelando al acta de libertad de información. Entre otras cosas, revelaron el papel de EE.UU. en la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, la participación de Brasil en el derrocamiento de Salvador Allende y las políticas de Washington en la guerra de Vietnam.
Michael Evans trabaja desde hace 14 años en el Archivo y hoy en día es el director de investigaciones sobre Colombia. En entrevista con El Espectador, Evans explica el proceso de filtración de 250.000 documentos secretos que inició Wikileaks desde el domingo pasado y que tiene en vilo a la diplomacia mundial y nos mostró algunos de los cables que el portal revelará pronto sobre la política colombiana.
¿Que un militar de 22 años haya tenido acceso a semejante cantidad de información no demuestra un vacío en la seguridad de Estados Unidos?
No. Hay miles de personas en el Gobierno que tienen acceso a esa información. El nivel secreto de clasificación es uno de los más básicos. Lo que Wikileaks está revelando no es el material más secreto que tiene Estados Unidos.
Pero tiene en serios aprietos a la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
Tendremos que esperar hasta las nuevas publicaciones para saber su verdadero alcance. No envidio para nada el trabajo de Hillary Clinton, pero definitivamente tendrá que lidiar con esto durante un tiempo. De todas formas, los diplomáticos pertenecen al mismo círculo y saben cómo opera el sistema.
Sí, pero una cosa es el rumor y otra la realidad. ¿No le parece que es muy vergonzoso lo que ha pasado?
Es vergonzoso y algunos embajadores serán llamados a consultas. Hay quienes dicen que la secretaria Clinton debería incluso renunciar. Pero habrá que esperar para ver hasta dónde llega esto.
¿Qué podría pasar con el director y fundador de Wikileaks, Julian Assange?
Claramente el Gobierno va a procesar a Bradley Manning —el joven que supuestamente filtró toda la información—, porque tenía un contrato de confidencialidad. Pero Wikileaks está en una situación diferente. Pareciera que Julian Assange está en un piso muy sólido legalmente. Él está en un proceso por el asunto sexual en Suecia, pero por lo de Wikileaks va a ser muy difícil que lo lleven a justicia.
¿Por qué si ya hay una investigación criminal en su contra?
La Corte Suprema de EE.UU. nunca ha permitido un proceso contra un medio o contra una publicación. Nunca. The New York Times y The Washington Post publican información confidencial todo el tiempo y nunca los han juzgado. Además, él no es estadounidense.
¿Aun cuando Clinton ha dicho que esto es un ataque a la comunidad internacional?
No creo que el Gobierno tenga los mecanismos legales para procesar a Wikileaks. Claramente van a replantear el principio de compartir información confidencial entre las agencias. No me sorprendería además ver nuevas leyes aprobadas sobre la publicación de algunos documentos.
¿Eso no sería ir en contra de la primera enmienda de la Constitución, que defiende la libertad de expresión?
Eso es lo que preocupa. Es una de las más sagradas enmiendas de la Constitución, por eso la prensa no tiene problemas con la Corte Suprema. Y por eso es tan débil el piso legal contra Wikileaks.
¿Usted cree que Wikileaks deberían cerrarlo?
No, no lo creo, Y no creo que tengan el poder para hacerlo. Cerrarlo enviaría el mensaje equivocado. Wikileaks ha hecho cosas muy importantes.
Pero también puso a temblar la diplomacia de Estados Unidos.
Yo creo que ellos son lo suficientemente responsables para no publicar algo como el diseño de un arma nuclear o algo que realmente sea delicado revelar.
Dicen que tienen unos documentos secretos que son algo así como el arma de chantaje de Assange en caso de que le suceda algo.
Probablemente, pero no olvide que los cables del Departamento de Estado son sólo los de una agencia del Gobierno. No son los reportes de inteligencia de la CIA ni del Pentágono. Tendrían que ser demasiado sensibles para causar consecuencias mayores. Estos son los memos de cómo se hace la diplomacia.
¿Y será que después de esto la diplomacia va a cambiar?
Sin duda serán más cuidadosos al escribir y hablar con EE.UU. Pero tenemos relaciones con el mundo entero y los gobiernos necesitan ser efectivos.
¿Por qué Hillary Clinton quiere saber el estado mental de la presidenta argentina? ¿Eso es usual?
Porque quieren saber lo que más puedan. Argentina es sólo un caso.
Pero eso es insinuar que está loca.
Habrá muchos más cables de ese tipo, chismes: alguien en un coctel escucha esto o aquello de un personaje y llega el rumor al Departamento de Estado.
¿Será que de Álvaro Uribe o Hugo Chávez también pidieron examen de salud mental?
De Uribe no creo. De Chávez, sin duda. Seguro habrá algo por el estilo del presidente venezolano.
¿Qué espera que sea publicado de Colombia?
Colombia es de lejos el país de América Latina con más presencia en Wikileaks. Hay 2.416 cables (ver recuadro). Para mí, todo lo importante ocurre desde 2006, cuando el escándalo de la parapolítica comenzó a explotar.
Parapolítica y otros varios escándalos, a juzgar por los años de los cables.
Teniendo en cuenta lo que tenemos y lo que sabemos de cómo son esos cables, esperamos cosas sobre las relaciones militares con EE.UU., los falsos positivos, los paramilitares y, de nuevo, el escándalo de la parapolítica. Honestamente creo que lo que saldrá de Colombia será muy interesante, porque corresponde a un tiempo muy importante para la política del país. Veremos la visión del gobierno de Estados Unidos sobre la segunda reelección de Uribe, por ejemplo.
Los cables desde Bogotá
El Espectador tuvo acceso a varios cables procedentes de la Embajada de Bogotá que están en poder del National Security Archive (NSA) y que serán publicados por Wikileaks. Son básicamente informativos, porque las opiniones de los embajadores de turno y otros funcionarios diplomáticos fueron borradas por el gobierno estadounidense antes de entregarlas al NSA cumpliendo el Acta de la Libertad de Expresión. El 29 de octubre de 2008, por ejemplo, se le reporta al Departamento de Estado el retiro de “27 oficiales por su rol en la desaparición y subsecuente asesinato de jóvenes de Soacha y Antioquia” mediante una rueda de prensa del entonces presidente Uribe. En otro, del 22 de febrero de 2008, alguien cuya identidad está borrada le informa al Gobierno de Estados Unidos que los “militares ya no usan paramilitares desmovilizados en sus redes de cooperantes como lo hacían en 2007”.
En general, los cables informan con minucioso detalle sobre asuntos internos de Colombia que la prensa ha registrado. “Nos dijo que grupos armados ilegales apoyados por los militares y la policía continúan amenazando y asesinando”, dice un cable del 22 de febrero de 2008 en el que también se evade el nombre de quien lo dice.
Según Michael Evans, de todos los cables que se esperan sobre Colombia, un 41 % será sobre política interna, cerca del 38% sobre relaciones exteriores y alrededor del 21% sobre derechos humanos. En los que El Espectador pudo conocer hay un claro interés por la parapolítica. Un cable del 4 de mayo de 2007 dice: “El control de los paramilitares sobre la política en el Magdalena fue extenso. El escándalo de la parapolítica dejó sin tocar a pocas personalidades. El gobernador del Magdalena, Trino Luna; un senador y un representante están en la cárcel (…)”.