Mientras el planeta se sigue sacudiendo —de lo que es una muestra más el terremoto de 6,3 grados del martes en Nueva Zelanda—, Chile conmemora este domingo el primer aniversario del terremoto de 8,8 grados de Richter del 27 de febrero de 2010. La madrugada de ese día, a las 3:34 a.m. (hora local), el sismo sacudió durante casi tres minutos la zona centro-sur del país y en la costa generó un tsunami que penetró hasta un kilómetro hacia el continente con olas de hasta 18 metros. Consecuencia en vidas humanas: 524 muertos y 31 desaparecidos.
El Ministerio de Hacienda ha fijado los costos de la reconstrucción, todavía en marcha, en US$30 mil millones. De ellos, US$21 mil millones lo fueron en infraestructura pública y privada. Se suman, además, US$9 mil millones en bienes y servicios dejados de producir. El costo total equivale al 12% del PIB.
Una de las regiones más afectadas fue la VIII, en cuya comuna de Cobquecura se situó el epicentro. Según el gobierno, la reconstrucción ha dejado operativa más del 90% de la infraestructura dañada y la capacidad productiva se ha recuperado. Así y todo, ciudadanos de Constitución, Dichato y otras localidades se han alzado en protestas, principalmente porque sus viviendas no se han reconstruido: 220 mil casas y cuatro mil 538 escuelas fueron destruidas en el país por el sismo. El gobierno ha entregado 128 mil subsidios para viviendas y se han construido 80 mil de emergencia.
En general, el terremoto dejó 280 mil damnificados, 1.554 kilómetros de caminos, 748 sistemas de agua potable rural, 41 embalses, 53 puertos, 56 hospitales, 12 cárceles y decenas de oficinas públicas con daños.
Este sismo, el quinto más potente del registro histórico, liberó energía equivalente a cien mil veces la de la bomba atómica de Hiroshima; el continente (la placa Suramericana) se desplazó por sobre la placa de Nazca (fondo marino) y las ciudades de Valparaíso, Santiago, Talca, Concepción, Antuco y Los Ángeles (todas del interior) se desplazaron desde unos cuantos centímetros hasta alrededor de tres metros (Talca y Concepción) hacia el océano Pacífico. Según el científico de la Nasa Richard Gross, el eje de la Tierra se desvió en ocho centímetros, y hasta el reciente 11 de febrero se habían producido 18 réplicas superiores a 6,0 grados.
¿Existe peligro de otro fenómeno similar sea en Chile o en otra zona del planeta?
Curva sísmica va en aumento
La pregunta es relevante dadas las especulaciones que se han tejido en torno a las supuestas profecías mayas que apuntarían a un cataclismo el 21 de diciembre de 2012. Aunque expertos en la cultura maya de la Universidad Nacional del México (Unam), como el filólogo Alfonso Arellano (en declaraciones a EFE en 2009), niegan el carácter apocalíptico de las profecías y sostienen que sólo se trata de un cambio de ciclo que ocurre cada 5.125 años, no está demás preguntarse si al menos los terremotos se han incrementado.
Con los datos de las estadísticas del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), calculamos la frecuencia promedio anual por décadas de sismos grado 6,0 de Richter y superiores con el siguiente resultado: 1980-1989, promedio anual: 109 sismos; 1990-1999, promedio anual: 149 sismos; 2000-2009, promedio anual: 161 sismos. El año 2010 el promedio de sismos de estas características fue 173. En 2011, en los primeros 52 días del año, ya van 26 sismos de grado 6,0 o superiores, y de mantenerse esta frecuencia, podrían llegar a 180.
Ptolomeo lo habría predicho
Claudio Ptolomeo fue un astrónomo, matemático y geógrafo greco-egipcio del siglo II. Sus teorías tuvieron gran éxito e influyeron en el pensamiento de astrónomos y matemáticos hasta el siglo XVI, en el Renacimiento.
Entre sus métodos está la predicción de sismo con base en el análisis de eclipses de Sol o de Luna. ¿Habría podido Ptolomeo predecir el terremoto del 27 de febrero?
Según Ptolomeo, los eclipses permiten pronosticar variedad de acontecimientos, desde dónde ocurrirá, hasta en qué consistirá. Veamos, ¿dónde ocurrirá el acontecimiento? Dice Ptolomeo que en aquella región (país, ciudad, localidad) cuyo signo zodiacal del Ascendente “…concuerde con el signo en que se produce el eclipse”. Pues bien, el eclipse inmediatamente anterior al terremoto del 27 de febrero fue el del 15 de enero de 2010 y se produjo en el signo zodiacal de Capricornio. El epicentro fue en Cobquecura, fundada el 11 de enero de 1575, su Ascendente está en Capricornio.
¿Cuándo ocurrirá? Dice Ptolomeo que si “el lugar del eclipse estuviere en el horizonte oriental (de la rueda zodiacal), indica que el principio del acontecimiento ocurrirá en los cuatro primeros meses a partir de la fecha del eclipse”. El eclipse se produjo bajo el horizonte oriental. El terremoto ocurrió el 27 de febrero, un mes y 12 días después. La zona oriental añade otra cualidad: “Aumenta su intensidad”.
La especie del acontecimiento: “Si la figura de animales se sitúa hacia el Norte, indica trastornos súbitos de la Tierra”. En el círculo zodiacal el Norte queda en la mitad inferior, justamente donde estaba situado Capricornio (figura de animal) cuando ocurrió el eclipse. ¿Es aplicable el método a otros casos? El astrólogo chileno Vau Zain dice que está haciendo los estudios.
División en Chile por actos de conmemoración
Los actos que organiza el gobierno del presidente chileno, Sebastián Piñera, para conmemorar el primer aniversario del terremoto que sacudió a Chile, han generado una gran polémica en el mundo político del país austral.
A pesar de los múltiples intentos del mandatario por evocar la unidad en esta fecha, la oposición, liderada por la Concertación de Partidos por la Democracia, se ha negado a “formar parte del show montado por el gobierno” y anunciaron que pasarán la jornada en medio de la comunidad. ¿La razón? La coalición opositora asegura que las tareas de reconstrucción dispuestas han sido ineficaces y autoritarias.
Aunque el primer mandatario chileno se mostró dolido por el anuncio, no dudó en contrarrestar las críticas: “Yo quiero afirmar responsablemente que más del 50% de lo que el terremoto y el maremoto destruyeron ya está reconstruido”, señaló.