El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

China e India: ¿coqueteando con una guerra?

Un sangriento enfrentamiento entre las dos potencias revivió un viejo conflicto que, después de varios años, no se ha resuelto. Los separa una frontera difusa, que cruza un territorio inhóspito, pero clave en términos estratégicos.

21 de junio de 2020 - 06:35 p. m.
Los conflictos territoriales entre ambas potencias han tenido también efectos políticos a lo largo de la historia.
Foto: Agencia EFE
PUBLICIDAD

China e India son los dos países más poblados del mundo. Ambos cuentan con enormes ejércitos y son también potencias económicas y nucleares. También comparten cerca de 3.440 kilómetros de frontera y desde hace días coquetean con la posibilidad de un conflicto militar, motivado por una disputa territorial que se remonta a tiempos milenarios.

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta?

La semana pasada, los ejércitos de ambos países protagonizaron un sangriento enfrentamiento en la región del Valle de Galdwan, en la llamada Línea de Control Actual (LAC, por sus siglas en inglés), una zona en disputa entre los dos países desde hace años. El Ejército de la India confirmó que veinte soldados murieron en los enfrentamientos y 76 resultaron heridos. China, por su parte, no ha suministrado el saldo de bajas.

Las acusaciones vinieron de lado y lado. Pekín afirmó que guardias fronterizos indios habían obstruido las “actividades normales” en el lado chino y llamó a India a retirarlos de inmediato. Nueva Delhi, por su parte, acusó recientemente a soldados chinos de realizar una incursión en su territorio.

Pero hubo una particularidad de este enfrentamiento: no se disparó ni una sola bala. La primera batalla con muertos entre los dos ejércitos en 45 años se dio a puñetazos, con piedras envueltas en alambre de púa y garrotes con clavos. ¿La razón? Hay un acuerdo tácito entre ambas potencias, según el cual, pese al fracaso durante décadas en la delimitación su larga frontera, sus tropas no usen armas de fuego en la poco acogedora región disputada.

Una historia de conflictos entre las dos potencias

La zona de discordia es una frontera ambigua y disputada en uno de los territorios más inhóspitos del mundo: la región de los Himalayas. Desde hace años los chinos e indios reclaman la soberanía de parte de la zona de la cordillera asiática. Las líneas fronterizas, establecidas por los británicos en la primera mitad del siglo XX, no eran claras. Cuando el Reino Unido controlaba India, firmó un acuerdo con el Tíbet que estableció la llamada Línea McMahon, un límite fronterizo entre China e India que rechazaron tanto los tibetanos como China.

Desde entonces, el rechazo a esa frontera de facto creó una enemistad que llegó al límite de la guerra en la década de los 60. Mientras el mundo veía con preocupación la crisis de los misiles entre la Unión Soviética y Estados Unidos, la China de Mao Zedong invadió, el 20 de octubre de 1962, territorio indio tanto en el extremo oriental como en el occidental entre ambos países. El conflicto fue corto, pero humillante para los indios.

La guerra no terminó sino hasta que China determinó que ya era suficiente. El entonces primer ministro chino, Zhou Enlai, ordenó el alto el fuego, poniendo fin a la guerra, humillando el honor del ejército indio. Esta victoria le permitió a Pekín hacerse con el control del área de Aksai Chin, en el lado occidental de la frontera y situada en la conflictiva región de Cachemira (ver mapa).

“Ambas naciones oficialmente aceptaron la LAC en un acuerdo bilateral en 1993, pero la LAC está mal definida, en parte debido a la compleja topografía”, subrayaba un informe sobre las relaciones entre las potencias asiáticas de la Comisión Estados Unidos-China del Congreso en Washington.

No ad for you

Desde entonces, ambos países han presentado un largo historial de denuncias encontronazos e incursiones a lo largo de la extensa frontera que les separa de facto. Sin embargo, nunca se ha negociado ninguna frontera oficial, por lo que las tensiones entre ambos países nunca han mermado. India todavía reclama esa zona como propia, que es de importancia estratégica para Pekín, pues conecta la provincia de Xinjiang con el occidente del Tíbet.

Las más recientes antes de la de 2020 se dieron hace tres años, cuando China anunció la construcción de una carretera para mejorar la conectividad de su territorio con esta zona. Esto hizo que la India enviara tropas e invirtiera dinero en infraestructura militar para defender su parte del territorio. Hubo 72 días de choques entre ambas tropas, también con puñetazos y piedras.

No ad for you

De acuerdo con expertos, lo ocurrido este año es producto de esos esfuerzos de ambas potencias para construir infraestructura, algo que tanto China como India han denunciado públicamente, pues ven los proyectos del otro como calculadas acciones para conseguir una ventaja táctica en esta remota zona del mundo, cuya importancia estratégica es clave para los dos gigantes asiáticos.

“El control de las alturas a lo largo de las fronteras ofrece una ventaja militar en futuros conflictos. Además, hay también un tema de recursos naturales. Cerca de 1.400 millones de personas dependen del agua extraída de los ríos alimentados por el Himalaya”, explican James Palmer y Ravi Agrawal para la revista Foreign Policy.

No ad for you

Este conflicto irresuelto entre las dos potencias también ha tenido efectos políticos. Si bien ambos países aseguran tener relaciones “respetuosas”, China es aliado cercano de enemigos de Nueva Delhi, como Pakistán, con quien India también sostiene fuertes disputas territoriales, en especial por la región de Cachemira, muy cerca de la zona en disputa entre China e India.

De hecho, expertos consideran que las actuales tensiones están relacionadas con la decisión de la India de derogar la autonomía de la disputada Cachemira, un territorio que, aunque hace parte de la India, contaba con una legislación especial y que desde hace años reclama su independencia o su anexión a la vecina Pakistán. Con la nueva medida india, esta región quedó dividida en dos secciones: la de Jammu y Cachemira, y la de Ladakh, bajo control directo de Nueva Delhi.

No ad for you

En opinión de Harsh Pant, director del Programa de Estudios Estratégicos de la Observer Research Foundation, China vio esa medida como una “amenaza”, pues Ladakh es parcialmente reclamado por Pekín, señaló Pant, al servicio de la BBC en la India.

Pero India no se queda atrás, y en un intento por contrarrestar el hegemónico poderío chino en el continente asiático, Nueva Delhi ha cerrado importantes convenios militares y estratégicos con los rivales de Pekín, en especial con Estados Unidos. Además, a la compleja relación se suma la desconfianza generada por otros asuntos, como el asilo que India concedió al dalái lama en 1959, que Pekín rechaza.

No ad for you

Y es que si bien el poderío económico y militar de China en el continente asiático no está en disputa, analistas aseguran que la escalada de tensiones tiene que ver con la amenaza que India le plantea para sus intereses geopolíticos.

“A medida que China e India continúen con su ascenso, China verá cada vez más a India como un rival impertinente que no está dispuesto a resolver la disputa fronteriza en términos favorables para China”, afirma Sumit Ganguly para Foreign Policy.

No ad for you

De hecho, no es solo India la que ha buscado revertir la hegemonía china en Oriente. Junto con Nueva Delhi, Japón, Malasia y Australia han tomado medidas para reducir su brecha económica a Pekín, explorando esfuerzos para restringir la inversión extranjera china.

Recientemente, Nueva Delhi modificó algunas leyes para prohibir a las compañías chinas que se apropien de empresas indias en apuros debido a las pérdidas causadas por la pandemia, algo a lo que China se opone categóricamente.

No ad for you

“Cada vez hay más rivalidad entre las dos naciones que se disputan la influencia regional, lo cual puede llevar a una nueva ronda de tensiones”, afirma Martin Patience, corresponsal de la BBC en Pekín.

¿Qué puede ocurrir después?

Aunque el enfrentamiento de este año fue el más sangriento en años, ambos países manifestaron cierta moderación en respuesta a lo ocurrido. China e India acordaron “reducir la tensión” en la frontera, pero eso sí, ambos insisten en no asumir la culpa del enfrentamiento en esta remota zona de los Himalayas.

No ad for you

Nueva Delhi anunció el sábado que “ambas partes” están tratando de desescalar las tensiones, pero ha acusado a China de violar deliberadamente la frontera y de incumplir los acuerdos realizados en conversaciones recientes entre ambas partes.

“India quiere paz, pero es capaz de dar una respuesta apropiada cuando la provocan”, advirtió el primer ministro indio Narendra Modi, en su primera declaración pública sobre el tema. La muerte de veinte soldados indios en el enfrentamiento con el ejército chino “no habrá sido en vano”, agregó.

No ad for you

La respuesta de China fue más exigente, y acusaron a India de “iniciar deliberadamente ataques físicos” en un territorio, el Valle de Galdwan en Ladakh, que “siempre ha sido nuestro”. También dijo que “no desea” más enfrentamientos con India, a través de un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Un nuevo paso hacia la distensión se produjo luego tras una conversación entre el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, y su homólogo indio, Subrahmanyam Jaishankar.

No ad for you

“Las dos partes han acordado tratar de forma equitativa los graves acontecimientos causados por el conflicto en el Valle de Galdwan”, indicó el Ministerio chino de Exteriores, tras la conversación de los dos ministros.

Pekín y Nueva Delhi acuerdan “respetar los consensos obtenidos en reuniones militares entre las dos partes, apaciguar la situación en el terreno lo más rápido posible y mantener la paz y la tranquilidad en las zonas fronterizas”, agregó la diplomacia china.

No ad for you

Pero eso sí, sin duda alguna, este último conflicto no ayudará a que la confianza entre ambas potencias mejore, al menos por el futuro inmediato.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias