Dieciséis policías murieron el lunes, y otros tantos resultaron heridos, en un ataque contra un puesto aduanero en el noroccidente de China. Las autoridades sospechan de los movimientos separatistas de la región de Xinjiang, habitada por la etnia musulmana Uigur, que busca la independencia de Turkestán Oriental.
El atentado, perpetrado con granadas de fabricación casera, tuvo lugar a las 8 de la mañana hora local. Un camión se estrelló contra el puesto de policía mientras los uniformados realizaban sus ejercicios matutinos. Dos hombres armados con cuchillos, se bajaron del vehículo y comenzaron a lanzar explosivos contra la estación. Catorce policías murieron en el ataque, y otros dos murieron de sus heridas antes de llegar a un hospital.
Los dos atacantes, detenidos por la policía tras el ataque, no han sido identificados. Las autoridades sospechan que hacen parte de uno de los movimientos separatistas activos en la región. El Movimiento Islámico para el Turkestán Oriental (ETIM), la principal organización separatista, está catalogada como una organización terrorista por los Estados Unidos.
El general Tang Yixiang, comandante del Ejército Popular de Liberación y encargado de la seguridad de las olimpiadas, dio declaraciones diciendo que el ETIM, con el Falun Gong y las organizaciones disidentes tibetanas, es una de las principales amenazas a los Juegos Olímpicos que comienzan este viernes en Beijing.
La provincia de Xinjiang, ubicada a más de 3.000 km de Beijing, tiene una historia de violencia independentista. En enero dos presuntos terroristas del ETIM murieron en un enfrentamiento con la policía. Las autoridades dijeron que estaban planeando ataques contra los juegos. En junio, la policía dio de baja a cinco personas en un operativo contra una célula terrorista uigur. Según los informes de la policía, estaba planeando una guerra santa, o yihad, contra la etnia Han, mayoritaria en China. Dirigentes uigures en el exilio han acusado a China de exagerar la amenaza terrorista para justificar la opresión de la minoría étnica en la región.
Los ataques suceden en medio de un masivo despliegue militar para garantizar la seguridad durante los juegos olímpicos. Las autoridades, nerviosas por la posibilidad de un ataque terrorista, han enviado más de 100.000 soldados, armados con tanques y lanzamisiles, a proteger las instalaciones olímpicas en Beijing. Expertos en seguridad temen que grupos subversivos utilicen la cobertura mediática de los Juegos para desbaratar la imagen oficial de China como una “sociedad en armonía”.