Tres semanas antes de que un agente doble jordano hiciera detonar una bomba en la base afgana de la CIA, un empleado de la agencia estadounidense en Jordania fue advertido de que el terrorista suicida podría estar trabajando para Al Qaeda.
Una investigación interna de uno de los ataques más devastadores en la historia de la CIA indica que, pese a las advertencias que había recibido, el agente no informó a sus superiores de las sospechas, según informó este martes el New York Times.
Un agente del servicio de inteligencia de Jordania le advirtió de que Hamam Jalil Abu Mulai al Balawi podría tender una trampa a EE.UU.
El informe documenta una cadena de errores en el seno de la agencia previa al atentado del pasado 30 de diciembre en la base Chapman de la CIA, en la provincia oriental afgana de Jost, que se cobró las vidas de siete empleados estadounidense y de un agente de los servicios de inteligencia jordanos.
El atentado suicida es el más mortífero de la CIA desde el ocurrido en 1983 contra la embajada de EE.UU. en Beirut. Además del error cometido por el agente estadounidense, la investigación interna también revela importantes fallos en la seguridad de la base afgana, una falta de experiencia en zonas de guerra entre el personal de la CIA, un proceso de investigación de antecedentes insuficiente y una cadena de mando poca eficiente entre las diferentes oficinas de la agencia, que competían por el control de la operación.
El terrorista, un médico que había convencido a la CIA de que tenía acceso a círculos de extremistas y de que podía conducirla al "número dos" de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, fue investigado previamente por un agente jordano de confianza y había entregado información valiosa que se pudo corroborar.
Fue citado a la base para que le conocieran en persona y para recibir más información sobre objetivos de terroristas clave, pero dado que fue considerado una fuente fiable no fue sometido a los procedimientos habituales de seguridad en el perímetro de la base, y además fue recibido por varios agentes para darle la bienvenida.
Empleados de la CIA comenzaron a sospechar cuando Al Balawi eligió salir del coche en el lado opuesto al que se habían apostado agentes de seguridad para registrarle. Sacaron sus pistolas pero el terrorista hizo detonar la bomba que llevaba encima.
El director de la CIA, Leon Panetta, dijo este martes a los medios que el agente estadounidense destinado en Ammán aparentemente desechó las advertencias de su colega jordano pensando que el empleado estaba celoso de la relación cercana que mantenía un compañero con Al Balawi y podría estar tratando de impedir la operación.
El responsable de la agencia de inteligencia señaló además en una carta dirigida a sus empleados y que fue difundida en la página web de la CIA que, con base en la investigación interna, "la responsabilidad no puede ser atribuida a una persona o a un grupo particulares", por lo que no habrá medidas disciplinarias.
No obstante, ha aprobado 23 acciones específicas que recomendó el grupo de trabajo encargado de la investigación interna y que consisten en cambios organizativos y de recursos, una mejor comunicación, procedimientos de seguridad más estrictos, formación más específica y prácticas de contraespionaje reforzadas.