“Conviene una buena relación”
Arturo Valenzuela*
Las cartas ya están sobre la mesa. El candidato demócrata, Barack Obama, tiene buenas posibilidades de convertirse en el próximo Presidente de los Estados Unidos. El 25 de agosto, las principales figuras del Partido Demócrata se darán cita en la Convención en Denver (Colorado) y durante tres días el equipo programático discutirá la plataforma política. Si bien las prioridades para el país están en Oriente Medio, Corea del Norte, Rusia, Irak y Afganistán, sin duda América Latina merecerá un capítulo especial. Colombia, por otra parte, tiene el apoyo garantizado.
El mito que existe de que los demócratas cambiarían la actual política hacia Colombia es absurdamente falso. La posición del Senador Obama hacia Colombia es clara: él quiere conservar la relación especial que existe entre los dos países, implementando a su vez algunos cambios significativos. Con Obama el apoyo al Plan Colombia se va a mantener, pero caracterizado por una mayor inversión en el sector social, elemento clave para lograr una paz duradera en el país. Obama propone privilegiar una labor colaborativa destinada a fortalecer aún más las instituciones gubernamentales y el respeto por los derechos humanos.
Con Obama, Colombia seguirá siendo uno de los principales aliados de EE.UU. en la región. De hecho los únicos países hemisféricos mencionados hasta la fecha en el borrador de la plataforma política que estudiará la convención de Denver son Colombia, junto con Canadá, México, Brasil y Cuba.
Que un presidente Demócrata tenga esta postura no deber sorprender. Fue el presidente demócrata Bill Clinton quien logró la aprobación en el Congreso de los EE.UU. del paquete de ayuda sin precedentes que permitió que el Plan Colombia cambiara radicalmente la manera como el país estaba luchando contra el narcotráfico y otras amenazas, esfuerzo que se consolida bajo la presidencia de Álvaro Uribe.
El Senador Obama ha dado su pleno respaldo a los esfuerzos del Presidente Uribe y al de todos los colombianos en su lucha contra las Farc y ha asegurado en diversos escenarios que su gobierno apoyará al Gobierno colombiano a combatir la guerrilla y los paramilitares.
El gran cambio que Obama quiere establecer en Washington, en relación a Colombia y América Latina, es el regreso a una política bipartidista que busca superar los retos que enfrentan los países del hemisferio en forma colaborativa y pragmática, y no basada en rigideces ideológicas como las que han caracterizado el gobierno del Presidente George Bush. Él propone trabajar en conjunto con los países y del continente para ayudar a consolidar las instituciones democráticas, ampliar las oportunidades de todos los ciudadanos y garantizar la seguridad personal y colectiva. Quiere lograr acuerdos basados en un
genuino diálogo y no por imposición. Lo que busca es poner fin tanto a la arrogancia de Washington como al antiamericanismo que se ha propagado en el continente como consecuencia del rechazo a la política exterior de Estados Unidos hacía las Américas y al mundo.
Es fundamental aclarar que Barack Obama no está en contra de los Tratados de Libre Comercio, ni mucho menos. No es proteccionista pedir que las bondades de la globalización beneficien a los trabajadores y que al estado le corresponde tomar medidas que ayuden a compensar el impacto negativo que puede tener el libre comercio sobre sectores laborales. Tampoco es proteccionista pedir que se respeten los derechos laborales y que se busque como proteger el medio ambiente. Como presidente de los EEUU, Barack Obama buscará promover acuerdos comerciales que avancen los intereses de trabajadores y consumidores estadounidenses, pero también sus contrapartes en los países socios de la región.
En el caso de Colombia, y a pesar de mejorías importantes, la violencia y la impunidad dificultan la protección de los derechos laborales y sindicales. Como Presidente, el Senador Obama esta comprometido a trabajar con las autoridades Colombianas para buscar las condiciones necesarias para profundizar las relaciones económicas entre ambos países, involucrando elementos del sector privado, del movimiento obrero y de la sociedad civil.
En la administración Bush, la política exterior hacía el continente americano pasó a ser derivativa de la política exterior y de seguridad hacia otras latitudes. Por ejemplo, cuando la Organización de Estados Americanos (OEA) tenía que nombrar un nuevo secretario general, Washington se jugó por la candidatura del ex presidente Francisco Flores, de El Salvador, a sabiendas de que el candidato no tenía mucho apoyo regional. ¿La razón? Ese país envió soldados a Irak. México y Chile, que también tenían candidatos, fueron castigados por la Casa Blanca porque se manifestaron en contra del inicio de la guerra sin el aval del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
La propuesta de Obama está basada en el supuesto fundamental que EE.UU. tiene intereses vitales en la región y que estos se pueden resguardar mejor con un esfuerzo de genuina cooperación. Es indudable que los temas de seguridad y comercio internacional son importantes, pero hay que ir más allá, pues los acuerdos comerciales no son los que van a solucionar los problemas de sociedades con graves niveles de desigualdad. América Latina requiere un enorme compromiso para mejorar la condición de sus pueblos y mejorar la competividad de sus economías y los demócratas están dispuestos a colaborar.
Para implementar una política hacía el continente que privilegia un mayor esfuerzo diplomático Obama ha prometido aumentar el número de consulados, revitalizar los Cuerpos de Paz y nombrar un Enviado Especial para las Américas de alto nivel. En noviembre, no solamente Estados Unidos podría eligir a un presidente demócrata. Es altamente probable que ese partido también logre ampliar sus mayorías tanto en la Cámara como en el Senado. Le conviene al gobierno colombiano estrechar su relación con el liderazgo de un partido que bien puede gobernar los destinos de la potencia del Norte en la segunda década del siglo XXI, al tiempo que debería mantener un buena relación con el liderazgo del partido que es ahora minoritario.
*Arturo Valenzuela es Profesor Titular de Ciencias Políticas y Director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown. Es asesor externo de la campaña presidencial de Barak Obama, aunque este artículo lo escribe a título personal.