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Colombianos hablan de la situación en Libia

Luego de cumplida una semana de protestas continuas en Libia, la situación en el país norafricano es cada vez más dramática.

22 de febrero de 2011 - 04:57 p. m.
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Mientras miles de libios huyen hacia Egipto en busca de refugio, los gobiernos extranjeros tratan de enviar aviones para rescatar a sus ciudadanos. En el caso colombiano no se sabe a ciencia cierta el número de nacionales que se encuentran en el país, debido a que Colombia no tiene representación diplomática en Trípoli.

El Espectador contactó al familiar de una ingeniera colombiana que se encuentra en estos momentos en un campamento de una empresa petrolera, quien comentó que aunque en estos momentos su familiar está a salvo, la inseguridad en el país es cada vez mayor: “Mi hermana llegó hoy a un nuevo campamento que está ubicado a mitad de camino entre Trípoli y Bengasi. Hace dos días la tuvieron que trasladar por cuestiones de seguridad”.

Según la fuente, su hermana, quien llegó al país hace aproximadamente tres semanas, está con tres colombianos más y en estos momentos esperan que la compañía para la que trabajan envíe un avión que los lleve a Europa. “Todos los días está llegando más personal de la compañía desde otros campamentos, ahora mismo ella está haciendo un listado para enviárselo a la empresa. Sin embargo, la última vez que me comuniqué con ella no me pudo dar razón de cuándo iba a darse el traslado. Ellos están tranquilos porque la empresa tiene mucha experiencia en casos de evacuación de personal, pues los lugares donde hay petróleo son zonas de conflicto”, afirmó.

Otro colombiano que está en Libia, Albeiro Saavedra, quien trabaja en una empresa petrolera, le comentó a Caracol Radio su visión de los hechos. “Estábamos ayer ubicados tan sólo a 100 kilómetros de Bengasi, en la tarde recibimos la visita de un grupo de manifestantes y nos robaron dos de las camionetas que tenemos para trabajar”, afirmó por medio de un correo electrónico.

Según el relato de Saavedra, tuvieron que huir tras el incidente, debido a las amenazas del grupo de delincuentes: “Ante el anuncio lo que hicimos fue huir a través del desierto en una de las volquetas que tenemos para la basura. Emprendimos la huida a las cinco de la tarde y nos dirigimos hacia otra base de la empresa, lo cual nos tomó siete horas de viaje bajo un inclemente frío”, narró.

 

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