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Comicios en plena guerra

El pueblo sirio fue a las urnas para votar por el polémico referendo constitucional impulsado por el presidente Bachar Al Asad.

26 de febrero de 2012 - 04:17 p. m.
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El pueblo sirio acudió a las urnas para votar las modificaciones a la Constitución que el propio presidente, Bachar Al Asad, citó para responder a la creciente presión internacional que se cierne sobre su gobierno y a los intereses opositores que desde hace 11 meses encaran una revuelta constante contra su nombre.

Los comités opositores llamaron al boicot de los comicios por considerar que el referendo propuesto por Al Asad era una burla. Así que la oposición tuvo la oportunidad de votar, pero prefirió seguir su lucha en vez de tomar una propuesta desventajosa para sus intereses. De todos modos, la consulta popular se desarrolló en plena normalidad, aunque la normalidad siria en el último tiempo esté compuesta por sin número de bombardeos oficiales diarios, enfrentamientos con armas de fuego en plena calle y cerca de 7.600 muertos en ya casi un año de revuelta.

Avivada por las propuestas del presidente, la oposición salió de nuevo a las calles con nuevos motivos para protestar. Su primera exigencia es que el mandatario salga del poder y teóricamente las reformas apuntan a eso: de ser aprobado el referendo, ningún presidente podría permanecer en el poder más de 14 años. Sin embargo, la norma entraría en vigencia a partir de 2014, lo que significaría que Al Asad podría estar al frente del país hasta 2028.

La nueva Constitución abriría la posibilidad a que otro partido diferente al Baaz, al que pertenece el presidente, pueda asumir la presidencia, algo imposible hasta ahora. No obstante, los partidos que entraría en esta apertura son todos fieles a la figura de Al Asad, eso sin contar que prevalece la exigencia de utilizar la ley islámica como principal fundamento legislativo, un apartado que llena de desazón a los grupos no musulmanes.

Las protestas siguieron a la par con los bombardeos. Según las cifras de la oposición, el día de la votación dejó 31 personas muertas, entre ellos cuatro soldados del ejército sirio. Los ataques de las fuerzas oficiales siguieron enfocándose en las ciudades de Homs y de Hama, donde los reportes internacionales hablan de una escaza concurrencia a las urnas por el simple peligro de salir a la calle. Estas son algunas de las “zonas excepcionales” a las que se refirió el ministro del Interior, Mojammad Ibrajim al-Shaar, privadas de la “alta participación” ciudadana en el resto del territorio.

Los resultados del referendo se conocerán hoy, pero los vaticinios son positivos para Al Asad. Tanto en 2000 como en 2007, el mandatario puso en manos del pueblo dos referendos constitucionales que aprobarían o desecharían sus iniciativas. En estas dos ocasiones el conteo de los votos fue favorable para el gobierno, con el 97% de aceptación. Las predicciones apuntan a una nueva victoria.

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