Al gobierno del presidente sirio Bachar el Asad parece no importarle la voces de rechazo de diferentes gobiernos alrededor del mundo con relación a la forma de represión violenta por parte del Ejercito que el domingo pasado, según Organizaciones de Derechos Humanos, costó la vida de al menos 120 personas.
24 horas después de los violentos hechos, el Ejército sirio bombardeado un barrio del noreste de la ciudad de Hama causando la muerte de al menos cuatro personas, según informaron medios locales.
Con este nuevo ataque se intensifica la represión siria contra la población civil.
Pese a la crueldad de los actos, Bachar el Asad felicitó y elogió a las Fuerzas Armadas por su lealtad con motivo del aniversario número 66 desde su creación e indicó que han sido «un modelo de compromiso con las causas de la nación y defensores de sus derechos».
Por su parte el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se declaró “horrorizado” por la hostilidad de los actos registrados en el país árabe, mientras que la Unión Europea anunció sanciones a Siria y exigió que los responsables de las masacres sean llevadas a los tribunales internacionales.
Mientras tanto Rusia no se pone de parte de ninguno de los dos bandos involucrados en el conflicto sirio y condenó al gobierno de Asad y a la oposición por la actuación en medio de la violencia.