El domingo Costa Rica elegirá a su nuevo presidente. En carrera se encuentran dos candidatos de derecha: la oficialista Laura Chinchilla y el libertario Otto Guevara, frente a la opción de centro izquierda, Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC).
Chinchilla, politóloga de 50 años perteneciente al Partido Liberación Nacional, se podría convertir en la primera mujer presidenta de la historia del país si obtiene el 40% de los votos válidos en los comicios generales.
Una encuesta de la empresa Unimer para el diario La Nación del pasado 20 de enero indicó que Chinchilla reúne una intención de voto del 41,9% entre los probables votantes, seguida de Guevara con 22,9% y Solís con 19,9%.
Otro sondeo dado a conocer el pasado miércoles por la empresa Imerca, una de las más prestigiosas de la región, le da a Chinchilla 35,2%, seguida por Solís (15,2%) y Guevara (14,8%).
Ninguna encuesta garantiza que Chinchilla pueda llegar al 40%. De no ser así, sería necesaria una segunda ronda de votación, presupuestada para el primer domingo de abril, que dirimiría el ganador entre los candidatos que ocupen los dos primeros lugares en las elecciones del domingo.
Poco más de 2,8 millones de ciudadanos están habilitados para participar en las comicios. El presidente del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Luis Antonio Sobrado, anunció este viernes que todo está dispuesto para que las 6.617 juntas receptoras reciban a los votantes entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde del domingo.
Cualquiera de los candidatos que resulte favorecido con la mayoría de los votos deberá enfrentar el problema del narcotráfico. En los últimos años Costa Rica se ha convertido en una de las principales zonas centroamericanas de tránsito y bodega de las drogas que tienen como destino principal Estados Unidos.
Hasta hace una década los carteles colombianos eran los que manejaban no sólo la producción sino el envío y tránsito hacia Norteamérica, pero eso comenzó a cambiar. “Hoy el tráfico es manejado, en el territorio centroamericano, por los carteles mexicanos, que son mucho más violentos, fundamentalistas y territoriales que los colombianos”, declaró la ministra de Seguridad de Costa Rica, Jeanina Del Vecchio.
Colombia en la televisión
La ministra Del Vecchio dice tener una “espléndida” relación con las autoridades de Colombia para el combate del narcotráfico, sin embargo, está molesta con la producción y difusión de novelas sobre ese tema por parte de la televisión colombiana.
“A mí me llaman la atención las telenovelas colombianas. Cómo es posible que haya una estructura televisiva que prácticamente está mostrando en bonitos cuerpos todo lo que está ocurriendo en el submundo del narcotráfico. Es muy fuerte, prácticamente se aprende a convivir con el narcotráfico”.
Del Vecchio extendió su crítica a la televisión costarricense y demás canales latinoamericanos que igualmente difunden novelas tales como Sin tetas no hay paraíso o Las mujeres de la mafia, entre otras, que narran la vida de ciudadanos, hombres y mujeres, que se han vinculado al narcotráfico para alcanzar sus sueños de “éxito” y dinero.
“Ahora, hay gente que dice que las novelas no alientan un estilo de vida sino que muestran los peligros de involucrarse en el narcotráfico. Pero yo no comparto ese punto de vista, para mí alientan una visión del mundo, de que hay que venderse, en el caso de las mujeres, para obtener lo que se desea, con buenas curvas y mucha silicona”.
Adiós a Arias
Desde el domingo empieza la cuenta regresiva para despedir al actual presidente de Costa Rica, Óscar Arias. El premio Nobel de Paz (galardonado en 1987 por su papel en los procesos de negociación centroamericanos) deja el país con uno de los más bajos índices de aprobación del continente.
Según encuestas, sólo 42% de los costarricenses aprueban su gestión; además, según medios centroamericanos, el 73% de los encuestados consideran que su gobierno sólo beneficia a algunos sectores.
El presidente costarricense deja el poder, además, luego de una difícil gestión como mediador en la crisis política desatada en Honduras, el año pasado, por el golpe de Estado contra el presidente constitucional Manuel Zelaya. Desde el comienzo de la crisis Arias estuvo a cargo de impulsar un acuerdo que permitiera restablecer a Zelaya en el poder, pero en los meses de inestabilidad el Acuerdo de San José nunca pudo ser llevado a buen término.
La mujer que puntea en las encuestas para suceder a Arias
Nacida en una familia de reconocida tradición pública, Laura Chinchilla, favorita a ser elegida presidenta de Costa Rica, tuvo todo para convertirse en una hábil y técnica administradora, al crecer junto a su padre, Rafael Ángel Chinchilla, quien en dos oportunidades fue contralor de la república.
Chinchilla dejó la vicepresidencia del país durante el último gobierno del actual mandatario, Óscar Arias, para lanzarse en su carrera a la jefatura del Estado. Antes de esto había dedicado dos décadas de su vida al estudio y la consultoría de temas en seguridad y administración pública.
En las últimas encuestas, Chinchilla, que pertenece al oficialista Partido Liberal Nacional, figuraba en las encuestas como la favorita, con el 41,9% de los votos. Le siguen Otto Guevara, del derechista Movimiento Libertario (ML), con un 22,9%, seguido por Ottón Solís, del centro-izquierdista Partido Acción Ciudadana (PAC), con 19,9%.
De ganar, Chinchilla sería la primera mujer en asumir la presidencia de Costa Rica.