Luisa Ponce está angustiada. La preocupación de esta indígena purépecha de Aguililla (estado de Michoacán) aumenta al ver que el giro que cada mes le hacía llegar puntualmente su hijo Ramón desde Chicago se retrasa con frecuencia. A veces no llega. Y el dinero que recibe va menguando. Ya no le alcanza para el alquiler.
Como Luisa, son millones las familias iberoamericanas que están acongojadas ante la disminución de las remesas que desde España, Estados Unidos, Canadá, Italia u otros países les envían esposos, hijos, padres…
Después de años de fuerte crecimiento, en 2007, las remesas aumentaron sólo un 6% en el continente, lejos de los altos incrementos que se habían registrado años anteriores. Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al menos dos millones de familias latinoamericanas, la mayoría en México, caerían por debajo de la línea de la pobreza por el recorte en el envío de remesas, lo que a su vez podría aumentar la presión migratoria hacia Estados Unidos.
Más de tres millones de inmigrantes latinos en ese país dejaron de enviar remesas a sus países durante los últimos dos años. El dato fue revelado por una encuesta del BID.
El estudio hecho entre 5.000 personas revela que un creciente número de emigrantes está pensando en regresar a su país, como reacción al descenso del empleo en sectores de baja remuneración y a las leyes que restringen la emigración. Según el BID, sólo la mitad de los 18.9 millones de inmigrantes provenientes de América Latina remiten dinero con regularidad a sus familias, comparado con el 73 % de hace dos años.
Múltiples son los factores que provocan la caída en el envío de divisas. Los principales son el debilitamiento de la actividad económica en E.U. (en especial la construcción), los mayores esfuerzos por restringir la contratación de los indocumentados, lo que genera crecientes dificultades para conseguir empleo, y las trabas crecientes para cruzar la frontera.
En la casi totalidad de los países latinoamericanos los envíos de los emigrantes representan la primera o segunda fuente de divisas. Eso no debe ser motivo de orgullo sino de vergüenza porque detrás de cada dólar hay mucho dolor. El descenso en el envío de divisas también se registra en España, Italia y Canadá.
La reducción en el envío de remesas aumenta los índices de pobreza y ya afecta a millones de familias desde México hasta Argentina. Las remesas de los ecuatorianos, bolivianos y colombianos que trabajan en España ejercen gran impacto en los barrios pobres de La Paz, Cochabamba, Quito, Guayaquil, Medellín, Barranquilla y en centenares de poblaciones repartidas por toda la geografía latinoamericana.
Una de las ciudades más afectadas con esta situación de los inmigrantes en España y Estados Unidos es la colombiana Pereira, ya que el 17,5 % de las familias vive de los envíos de sus parientes.
En cifras
9,45 millones de inmigrantes provenientes de América Latina remiten dinero con regularidad a sus familias. Tres millones ya no lo hacen.
667’000.000 de dólares fue la cantidad que los inmigrantes latinos en España enviarion a sus países en el último año. Mucho menos de lo que enviaron en 2007.