La confusión no fue producto de un cálculo intencional, sino de una desprevenida coincidencia, producto de las diferencias entre el francés y el inglés.
La noticia fue reportada por la agencia canadiense Postmedia Newsse, que a través de un derecho de petición amparado en la Ley de Libertad de Información, tuvo acceso a una serie de correos electrónicos entre el Ministerio de Defensa y los altos mandos de la Fuerza Aérea.
La historia comenzó el pasado 16 de agosto, cuando el ministro de Defensa canadiense, Peter MacKay, solicitó cambiar el nombre Corps d’Aviation Royale Canadienne, debido a que la palabra Corps usualmente acompaña a las tropas de tierra. Sobre ese tema había llamado la atención el coronel Francois Malo, jefe de la Fuerza Aérea.
Al parecer, el nombre había sido escogido sin muchos miramientos, cuando el verano pasado fue renombrada la Fuerza Aérea como Royal Canadian Air Force (RCAF). El Gobierno destacó que era necesario adaptarle una sigla sinónima al nuevo nombre en francés, tal y como obliga la legislación canadiense. Al tener dos idiomas oficiales —francés e inglés—, todas las dependencias estatales deben tener un nombre en los dos idiomas.
Así que entre los oficiales comenzó a hacer carrera la designación FARC ( Force d’Aviation Royale Canadienne) e incluso algunos documentos oficiales alcanzaron a ser redactados bajo este acrónimo. No obstante, hubo confusión porque al margen, otros oficiales se inclinaban por la sigla ARC (Aviation Royale Canadienne). El problema de esta última propuesta fue que podía ser confundida con la de la armada, que en francés es l’Artillerie Royale Canadienne y en español Real Artillería Canadiense.