La cuaresma es el tiempo antes de la muerte de Jesús, el mismo número de días que tomó el diluvio universal. Un período similar (llamado en árabe “arbaín”, cuarenta) conmemoran los musulmanes chiíes esta semana. Aunque las significaciones religiosas sean diferentes, el tiempo al que se alude es el mismo: 40 días.
En el año 680, más de 4.000 hombres atacaron al nieto del profeta Mahoma, el Imán Huseín, cerca de la ciudad de Karbala, hoy parte de Irak, lo que contribuyó a la división entre suníes y chiíes. Este año “arbaín” cae este 23 de diciembre. Por eso, desde hace días cientos de miles de peregrinos vienen a Irak camino a Karbala. Se calculan 15 millones este año.
“Arbaín” es una peregrinación llena de cánticos religiosos, acompasados por golpes de pecho y de lágrimas en memoria del Imán Huseín. Es, en la práctica, una gran caravana de creyentes camino a Karbala, algunos a pie desde Kuwait. En su ruta reciben gratis té, comida, un sitio donde dormir, servicio médico y hasta cobijas.
Algunos suníes y/o radicales, que ponen en duda la vocación de los chiíes, atacan con bombas a los peregrinos. El 15 de diciembre, hubo diecisiete muertos; el 16, veinticuatro; el 19, treinta y seis; y el 20, once muertos. El día 23, desconocidos abrieron fuego contra peregrinos matando tres personas aquí en Bagdad.
Pero las explosiones en Irak, tristemente, no son noticia. Además de los peregrinos atacados, sólo el 23, hubo dos bombas en Faluya, una en la puerta del hospital y otra un control policial; cuatro oficiales y dos soldados muertos en un ataque en Abu Ghraib, al este de Bagdad; dos carros-bomba explotaron en Ramadi, y cinco periodistas fueron asesinados en la ciudad de Tikrit. Como si fuera poco, hay combates entre el ejército de Irak y el grupo pro Al-Qaeda del “Ejército Islámico en Iraq y Siria” cerca de la frontera siria.
Ya van 352 muertos por el conflicto armado en los primeros 20 días de diciembre y 6.650 este año. Aquí no hay un frente de guerra, el frente es cada calle, cada esquina. De hecho, en la esquina del hotel hay la huella en el asfalto de un inmenso hueco recién cubierto, fruto de un carro-bomba de hace dos meses.
La batalla de Kerbala (la Ashura) refuerza la noción de martirio por la fe, la misma que tuvieron tantos santos cristianos. Al dolor simbólico por la conmemoración de la muerte del Imán Huseín se sumó el dolor real de los atentados que dejan decenas de muertos. Aquí lo simbólico y lo real se fusionan en el dolor.
@DeCurreaLugo