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«De momento no me planteo regresar»

Eglis Barrera llegó a Bogotá en el grupo de los 113 colombianos que huyen de los temblores y la radiactividad en Japón.

23 de marzo de 2011 - 07:47 p. m.
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Después de 20 horas de viaje, sobre las doce y media de la madrugada de ayer llegó a Bogotá el Boeing KC 767 de la Fuerza Aérea Colombiana que evacuó a 133 colombianos, 24 chilenos, cinco peruanos y tres bolivianos con sus tres hijos de Japón. En una noche fría y lluviosa, típica capitalina, la puerta de la aeronave se abrió, y mientras una mujer embarazada, con un tapabocas cubriendo su rostro, descendía lenta y cuidadosamente uno a uno los peldaños de la escalera, una ‘papayera’ alegraba la llegada al ritmo del Himno Nacional.


Los pasajeros fueron bajando. Primero las embarazadas, después los niños, los enfermos, los chilenos, y así sucesivamente. Una vez en tierra, un grupo de socorristas de la Cruz Roja los escoltó hacia un edificio contiguo a la pista, donde se les realizó una breve evaluación médica y, posteriormente, los trámites de extranjería. Cumplido el proceso, fueron embarcados en seis buses que los llevaron al Club Militar, donde finalmente, después de ser sometidos a un exhaustivo chequeo médico, se reencontraron con sus familiares.


El avión trajo consigo múltiples  historias de vida de personas que vivieron de manera muy distinta la tragedia desatada por el terremoto. En la tarde del 11 de marzo, Eglis Barrera, barranquillera de 30 años, se encontraba en la fábrica de Mitsubishi en Fukuoka, sur de Japón, donde trabajaba haciendo algunas partes de aire acondicionado. “Fueron momentos de pánico y angustia”, recuerda minutos antes de abordar un avión que la llevará hasta Barranquilla, su destino final.


A pesar de llevar 13 años viviendo en Japón y estar acostumbrada a los constantes sismos, Barrera decidió regresar con sus dos hijos, porque esta vez es diferente: “En este momento uno vive con temor en Japón por la amenaza nuclear, es por eso que mucha gente está saliendo. Yo decidí volver a mi país, porque el futuro es incierto y tengo que pensar en mis hijos. Todo fue muy rápido, mi marido tuvo que quedarse para arreglar algunos asuntos laborales, pero la idea es que viaje lo antes posible. De momento no me planteo regresar”, asegura.


Por otro lado, Estella Cifuentes, quien llegó al país junto con su hijo, asegura que a pesar de vivir momentos difíciles tiene la obligación de regresar a Japón, donde la espera su marido: “Yo volví a Colombia con la intención de tranquilizarme y tomar fuerzas. Una vez cargue baterías regresaré a Tokio, mi esposo me espera. Después de 18 años es allá donde tengo mi vida”.

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